sábado, 14 de julio de 2012

No te puedo dejar el dinero

Para Javier, que me dio la idea.

Se me ha roto el coche y, si quiero seguir trabajando, he de reponerlo. Mi empresa me exige que tenga coche y que lo ponga a su disposición. A cambio me pagan el kilometraje a precios de hace más de quince años. Pero no me quejo. Tengo trabajo. Tengo un buen trabajo y, aunque no gano mucho dinero, puedo permitirme el lujo de confiar en que, cada mes, lo que gano será ingresado en mi cuenta y yo podré disponer de dicha cuantía como mejor crea conveniente.
Así que he bajado al banco de debajo de mi casa, por donde cobro mi sueldo, a hablar con el director para ver cuánto me pueden dejar y en qué condiciones. Ya digo que el coche no lo quiero para ir los fines de semana a la playa sino para poder seguir manteniendo a mi familia. Sin él, mi trabajo se haría imposible.
Me han hecho esperar unos minutos. El director atendía a otro señor que supongo necesitaría también que el banco le prestase dinero. Para eso están ¿no?
Cuando he entrado en su despacho, me ha sonreído y con la mano me ha indicado que me sentara.
-         Buenos días ¿En qué puedo servirte, Ramón?
-         Pues verás. Sabes en qué trabajo porque cobro la nómina por este banco y se me ha roto el coche. Necesito un préstamo para comprar otro. Poca cosa. Unos 10000 €. El resto lo tengo ahorrado y podré pagar parte.
-         Bueno, estamos atravesando una época crítica. Ya sabes que no corren buenos tiempos para los bancos y, en fin, 10000 € son muchos. No sé yo si… en tus condiciones… el banco podrá darte… No sé qué decirte, Ramón.
-         Pero, Rosendo, tú sabes que he sido un buen cliente. Nunca he dejado de pagar nada. Nunca he devuelto un recibo. Nunca me he quedado en números rojos. Vosotros me hicisteis la hipoteca del piso y ya he acabado de pagarla. Me falta la escritura de cancelación de hipoteca y eso podría alertar a otro banco pero a vosotros no porque sabéis que ya está pagada.
-         No, Ramón, no es por eso. Ya sé que tú eres un buen cliente. De lo mejorcito que tenemos por aquí. Pero, claro… las garantías que ofreces… no creo que sean suficientes.
-         Rosendo, estoy trabajando, tengo contrato indefinido. No me va a faltar el sueldo. Sabes que eso es sagrado.
-         Pues ahí está el asunto, Ramón. Es cierto que tu sueldo era seguro pero ya no lo es.
-         ¿Cómo que no? ¿Cómo que mi sueldo no es seguro? Rosendo, ¡que soy funcionario!
-         Pues ahí quería yo llegar. Antes sí era una garantía pero ahora ya no lo es. Desde que Zapatero, después de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, aprobados por Ley, y fijar en ellos vuestro sueldo, después de consultar a los sindicatos para consensuar las condiciones de trabajo tal y como dice la Constitución, os bajó de media un 5% y los tribunales lo encontraron bien, no es que os quitó ese 5%. Es que os dio en la línea de flotación. Rajoy, encontrando el camino hollado, ha seguido por el mismo y ya ves, la paga extraordinaria de Navidad os vuela. ¿Quién nos dice que, cuando ya no les quede dinero o lo quieran para otra cosa, a mitad del año que viene os suspende el sueldo de un mes sí y otro no? A lo mejor os lo devuelven pero ¿cuándo? ¿Vamos a esperar nosotros a cobrar cuando el ejecutivo quiera? Los bancos no actuamos así.
-         Entonces, Rosendo, si mi posición de funcionario ya no es segura ¿quién puede ahora conseguir un préstamo de un banco? Lo digo por ver si puedo cumplir los requisitos.
-         Hombre, Ramón. No sé qué decirte. No es cuestión de ser solvente. Eso era antes. Ahora se exigen otras cosas.
-         Rosendo, háblame claro, porque quiero saber a qué atenerme.
-         Vamos a ver, Ramón ¿tú tienes dinero negro?
-         ¿Yo? ¿De dónde? ¿De dónde quieres que tenga dinero negro? No soy un mafioso…
-         Hombre, es que las cosas han cambiado. Fíjate, si tú me enseñaras el papel de haber regularizado una buena cantidad de dinero negro (el papel de Hacienda me refiero, ese que pagas un 10% y te lo blanquean legalmente), yo no tendría problema en darte lo que me pides porque te lo voy a explicar y lo entenderás enseguida. Ese dinero provendría de alguna actividad delictiva o, al menos, ilegal. Esa actividad, al ser muy rentable, no vas a dejarla. Y, como no puedes consignarla en la Declaración anual del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, no pagas el tipo impositivo que te toca. Solo un 10%, lo que es un tipo muy bajo, y significa que tienes más dinero libre pero, claro, hay más y es que además te aseguras la impunidad de que no vas a ser perseguido (puedes ser un asesino a sueldo, puedes ser un proxeneta, un traficante de drogas, lo que sea) y, con ello, la posibilidad de seguir ganando más.
-         Rosendo ¡déjate de coñas, tío!
-         No es broma, Ramón. No es broma. Tu sueldo, tu empleo ya no es seguro. En cualquier momento pueden dejar de pagarte y no pasará nada. Es mucho más probable que tú te quedes sin empleo (se rumorea que los funcionarios también podrán ser despedidos) que se acabe la actividad que genera dinero negro. Eso está claro. ¿Se ha podido erradicar la prostitución y el proxenetismo? ¿El tráfico o el consumo de drogas? No, con eso no se podrá acabar nunca. Y ahora el gobierno les pone una tasa de solo un 10% para blanquear ese dinero. Mucho menos que a ti. Dime pues ¿quién es más solvente?
-         Rosendo ¿me vas a dar el préstamo o no?
-         Ramón, compréndeme. He de ir sobre seguro. Ya sabes que los directivos de este banco ganan una barbaridad aunque el banco vaya mal pero yo soy un pobre director de sucursal con un sueldo más bien exiguo y que he de mantenerme con él. He de hacer lo que me digan. Por cierto ¿quieres unos activos bancarios superseguros, que puedes vender cuando quieras y que,  en un tiempo, te harán ganar barbaridades? En los años 90 generaron un 100% de plusvalía.
-         Vete a la mierda, Rosendo.
-         No sé por qué te pones así, Ramón. Yo no te he insultado.
Me he levantado y, sin comprender del todo lo que estaba pasando en España, me he ido a mi casa, donde no he sabido explicarle a mi mujer que no había podido obtener el préstamo para el coche que necesito para poder seguir trabajando y mantener a mi familia.

martes, 1 de mayo de 2012

ESPAÑA VA LISTA


Ya me esperaba una reacción del Partido Popular como la que está teniendo. Me imaginé que la crisis la pagaríamos nosotros, los españoles de a pie. Pero, la verdad, no creí que fueran tan lejos ni tan descaradamente.
Me enfurecían los socialistas con su falta de actividad, esa dolce far niente que les llevó a negar la crisis durante largo tiempo para no tener que tomar ninguna medida.
Era preciso tomar medidas, sigue siendo preciso tomarlas porque, desde luego, las que está tomando el PP lo único que van a conseguir es dividir otra vez a España en dos partes: los ricos y los pobres. Los que tienen todos los derechos y los que no tienen ninguno. Porque de forma chulesca y desafiante nos van a ir despojando de todos y cada uno de nuestros derechos. Y no crean Vds. que los que aun tenemos un salario fijo y un empleo estable vamos a quedarnos fuera de la masacre, todos sin excepción engrosaremos las filas de los desharrapados y nuestro único derecho será servir al gran capital.
Lean el Manifiesto Comunista de Marx y Engels (se lo pueden bajar gratis de Amazon) y cambien “Burguesía” por “Grandes capitalistas” y “sistema productivo capitalista” por “globalización” y verán que el análisis socio económico que allí hicieron estos dos filósofos sigue vigente en todos sus puntos.
Pero no pongan sus esperanzas en otro partido político. No existe ninguno que luche por nuestros intereses. Nos lo dicen pero no es cierto, todos reman para adentro de su casa. ¿Dónde estaban los partidos de izquierdas cuando se aprobaron las normas para que en 7 años (la quinta parte del tiempo exigido para los demás) tuvieran una pensión que viene a ser el doble que la máxima en la Seguridad Social? ¿Cuándo nos informó nadie de que se estaban aprobando prebendas injustas por agravio comparativo con el resto de la población? Que yo recuerde, nadie tuvo la ética de decirnos: “Vamos a hacer esto ¿estáis conformes?”.
Las medidas que toma nuestro gobierno en connivencia con los grandes capitales y con la aquiescencia de Merkel, que ha usurpado las funciones del Presidente de la Unión Europea y de su Consejo, por si solas no van a traer más que un agravamiento de la depresión económica para un país como el nuestro al que le falta industrialización. Nuestros capitales gustan de la especulación no de la producción y por tanto quieren ganar en unos días lo que se tendría que ganar en años.
Solo he visto medidas de recorte de derechos para nosotros y ninguna otra medida que aliente la exportación o la investigación y desarrollo de una industria de bienes de capital, que limite beneficios empresariales, que remedie la duplicidad de administraciones y suprima los cargos y asesores inútiles cubiertos por medios nepotistas. Parches de ningún calado que a corto plazo nos empobrecen más (siempre a los mismos) y que a largo plazo no han de tener ningún resultado positivo.
Para encajarnos estas “reformas” nos mienten como si fuéramos subnormales y demuestran, cada vez que salen a la palestra, una prepotencia digna del peor dictador. Franco a su lado, una monjita de la caridad. Lean el magnífico artículo de Juan José Millás:


Toda esta preocupación en convertirnos únicamente en elementos de producción de sus beneficios, unida a la impresión de impunidad que se percibe para algunas conductas (ya se ha inventado un nuevo verbo: urdangarinear: dícese de aquel que comete estafa y engaño amparándose en la protección de una personalidad relevante), a la corrupción que parece generalizada en todos los ámbitos y a la descomposición de las instituciones, crea en el ciudadano una sensación de malestar, de pertenecer a un país de sainete que nunca será nada en este mundo más que el destino del turismo pobretón y maleducado de la Europa rica.
Impotencia es lo que tengo de ver que la gente de mi país seguirá votando a uno de estos partidos que, engañándonos con sus palabras, cada vez nos aprietan más los tornillos y simultáneamente se los aflojan para ellos.
El cariz que toma la política es sombrío. Y nuestro destino incierto.

lunes, 16 de enero de 2012

LA FIESTA DE SAN NAPOLEÓN


                               
Hace poco más de dos siglos, Napoleón, recién encaramado a su Imperio, concibió la idea de celebrar su onomástica. Importaba poco, a esos efectos, que el sedicente santo de su nombre hubiera realmente existido. En la cumbre de su poder, con la Iglesia poco menos que sojuzgada, la voluntad imperial logró con cierta facilidad su objetivo y, pese a las reticencias (o la minoritaria oposición) de la jerarquía eclesiástica, logró colocar en el calendario cristiano al santo de su nombre, eligiendo para celebrarlo una fecha significativa: el 15 de Agosto.
Los historiadores califican este episodio anecdótico como uno de los más ridículos de la tormentosa relación del emperador con la Iglesia. Como no es más que el punto de partida de esta reflexión, no me detendré demasiado en él. Tan sólo subrayo algunas características que van a servir de punto de comparación. La primera es que toda la audacia y el poder del tirano imperial no llegaba sino a adaptar el calendario cristiano a sus fines, lo que en cierto modo implicaba reconocer la preeminencia de éste. La segunda es que testimonia el fuerte arraigo tradicional de la fiesta de la Asunción, que la hacía idónea para asegurar su celebración generalizada.
Esto tiene poco que ver con la calidad religiosa (menos aún cristiana) de la fiesta en sí. Su arraigo seguramente (no lo he investigado, pero puede inferirse) obedece a razones paganas más que específicamente cristianas. Sin salir del ámbito de las festividades marianas nunca he entendido que se celebren tanto las más dudosas, como la Asunción o la Inmaculada, y pasen desapercibidas fiestas como la Anunciación (o la Encarnación) de mucho mayor significado.   
Pero no es una cuestión teológica o religiosa la que aquí planteo, sino histórica. El episodio que traigo a colación tiene que ver con una noticia recién leída. En el seno de las negociaciones entre patronal y sindicatos, parece que uno de los escasos acuerdos a que se ha llegado es la del traslado al lunes más próximo de algunas festividades, entre ellas la de la Asunción. Bueno, esto último es una traducción, pues las partes, obviamente, sólo hablan del 15 de Agosto. Las manifestaciones previas del señor Rajoy no dejan lugar a dudas de que el gobierno aceptará, si es que no patrocina, dicho acuerdo.
Tampoco voy a abordar aquí la valoración de estas medidas arbitristas, que sólo dudosamente van a afectar a la situación económica. No es esto lo que me interesa. No, lo que me interesa es señalar las diferencias que este caso presenta con el arriba referido y el diagnóstico que permite hacer, a partir de él, de la situación histórica actual de la Iglesia. La tiránica decisión de Napoleón, que sólo llegaba a asociar a una celebración tradicional de la Iglesia (que respetaba) la de un santo más o menos inventado, se ha convertido, al cabo de dos siglos, en el traslado de la festividad por obra de un gobierno perfectamente democrático y el consenso de los así llamados agentes sociales.
Naturalmente, esto no tendría mayor importancia si la Iglesia (su jerarquía) mantuviera la festividad en su fecha tradicional, independientemente de lo que el poder civil decida, pero ¿alguien puede creer que lo hará? Yo, desde luego, no lo creo, y se puede predecir con suficiente seguridad que la Iglesia, dócilmente,  trasladará su festividad religiosa al día que el poder civil le señale como más conveniente. Y, a diferencia de lo que ocurrió hace dos siglos, sin que la amenaza de un ejército ni la tiranía de un emperador jueguen papel alguno.
El asunto sería trivial si no fuera significativo del camino emprendido por la Iglesia hace tiempo, y más concretamente desde esa consigna de aggiornamento que se proclamó hace medio siglo, y que en la práctica ha consistido en uncirla al carro del Estado. Desde entonces, el doble juego de nuestra jerarquía ha sido, por un lado, adaptarse (hablando en plata, someterse) a los caprichos del Estado en algunos puntos, y por otro tratar (en vano, casi siempre) de influir positiva o negativamente en la legislación de éste. Esto último explica  la opción por el enfrentamiento con el Estado con motivo de leyes que la Iglesia juzga (no sin razón) como contrarias a sus principios (la del aborto es un ejemplo paradigmático), en vez de contraerse a instruir a sus fieles sobre los males de lo que esas leyes permiten. La indudable legitimidad de ese enfrentamiento casa mal, sin embargo, con la docilidad con que se somete en otras cuestiones.
Es una tentación tan antigua como la Historia de la Iglesia la de que ésta trate de influir en el poder más que de preocuparse por sus fieles, pero con su lentitud característica, la Iglesia (sus cabezas pensantes, en el caso de que las haya) no se ha percatado de la evolución de las sociedades. En la Edad Media, incluso en plena Reforma, podía sostenerse ese principio de cuius regio, eius religio, esto es, que la religión practicada por los súbditos dependía de las de sus gobernantes. Esto, unido a la sólida fe de las masas, permitió a la Iglesia obviar a éstas durante siglos. Hoy, descuidar a sus fieles y preocuparse por influir en los gobernantes de Estados crecientemente descristianizados es un monumental error en el que, por desgracia, se insiste.
Pero además, la Iglesia Católica, al pretender asociarse tan estrechamente al mundo moderno, no ha tenido en cuenta que éste, desde el Siglo XVIII, más o menos, ha perdido el sentido de la tradición, y que la pérdida de la tradición amenaza a su propia identidad (la de la Iglesia). Este es un punto que exigiría mayor desarrollo, pero que sólo esbozo, en aras de la brevedad: la tradición no es racional, es trivial en apariencia (importa poco que la Asunción se celebre el día 15 de Agosto o el lunes siguiente), pero es consustancial a la Iglesia y a su motor fundamental (la fe), y, desde el punto de vista práctico, su pérdida no hace sino dejar a la arbitrariedad del gobierno de turno la decisión sobre cualquier aspecto de la vida de los gobernados, incluido el religioso. En el caso concreto que comento, deja en manos de un gobierno laico determinar, en función de sus propios intereses, cuándo se celebra una fiesta religiosa.  
Decía Juan Manuel de Prada, comentando este asunto, que si esto lo hubiera proyectado Zapatero habríamos dicho que pretendía descristianizar España. Pero, en realidad, no hace falta: España lo está suficientemente. Peor aún, en el fondo, somos los propios católicos, y no nuestras jerarquías o gobernantes, los que hemos devaluado u olvidado el significado religioso de las fiestas, que para algunos (y cada vez menos) se reduce a la mera obligación de oír misa. Dicho de otro modo, somos los propios cristianos los que hemos abandonado nuestra fe, al menos en algunas de sus manifestaciones externas. Así, no podemos quejarnos demasiado de estar ahora al albur del poder político y sus necesidades o apariencias. Como no podremos quejarnos el día (que llegará) que, como decía con gracia Antonio Burgos, el Jueves Santo se celebre también en lunes.      

viernes, 4 de noviembre de 2011

Las próximas elecciones


A mí me gustaría que en estas elecciones hubiera una sorpresa y ganara un partido con pocas posibilidades de ganar, como UPN, Izquierda Unida o alguno minoritario, o bien la abstención fuera de tal calibre (por ej. que dejara de votar el 90%) que se invalidaran las elecciones y se tuvieran que plantear modificar el sistema electoral, que dicho sea de paso falta le hace. Pero esto es imposible porque la gente se divide en dos grandes grupos y algunos pequeños grupúsculos. Los del voto cautivo que votarán incondicionalmente a los dos partidos mayoritarios, los que practicarán la política del mal menor y votarán también a uno de los dos para que "no se arme" o para que no gane el otro. Y luego unos pocos votos repartido entre los otros partidos. Lo de siempre.
Yo no quiero que gane el PP por mayoría absoluta ni por mayoría simple. Quiero un castigo ejemplar para el PSOE que negó la crisis hasta la saciedad y que no ha hecho más que pegar palos de ciego y se ha bajado los pantalones haciendo todos los recortes que le ha impuesto la Merkel pero no acomete una reforma fiscal y de la Seguridad Social seria en la que el fraude sea perseguido como debe. Y digo más, una legislación no permisiva con el dinero negro y con los malos empresarios (entendiendo por ello a los que incumplen repetidamente las leyes, dejan deudas y mañana pueden abrir otra empresa a su nombre o ser Administradores de otra sociedad mercantil). Tenemos muchas leyes pero cuidadosamente redactadas para que los grandes delincuentes se salgan casi siempre de rositas. Tampoco está bien limitar los salarios de funcionarios y trabajadores e invocar la libertad de mercado para no limitar los beneficios, a veces escandalosos, de las empresas, lo que unido a la represión del fraude daría muy buenos dividendos. De todo esto el PSOE no ha hecho nada y tendría que haberlo hecho.
Pero dudo mucho que el PP haga nada de esto tampoco. Por lo tanto, creo que el PSOE porque ya ha mostrado su incapacidad ante el problema (y Zapatero más que nadie. No le tengo por sinvergüenza sino por incapaz) y el PP porque no se atreverá a hacer lo que toca, el sistema quedará exactamente igual, pagando siempre los de abajo. El PP tendrá que hacer recortes (si siguen con esta política inmisericorde iniciada por las democracias modernas) pero tampoco serán constitutivos de grandes reformas porque esto tiene un coste electoral que no están dispuestos a asumir. Por otra parte, ¿si el PSOE gana las elecciones no seguirá por la senda del recorte? Yo creo que sí.
Mal lo tenemos entonces los ciudadanos de a pie porque, por mucho que seamos demócratas, tenemos muy poca cultura democrática y no sabemos hacer valer nuestros derechos. Tenemos un 60% de la población con un voto cautivo que es inamovible y de eso se valen los partidos.
¿Cómo va a desembocar esta situación económica tan mala para los ciudadanos? Pues de una de estas dos maneras: si la cosa empeora con una revolución (que no creo que lleguemos a ese extremo), si se puede capear el temporal la cuestión se resolverá por sí sola sin que nadie haga nada. Como lo de ETA, que la renuncia a la lucha armada ha caído madura, sin intervención casi de políticos. Si la situación internacional mejora, nosotros seguiremos esa ruta con menor intensidad. El tanto se lo apuntará el partido que gobierne en ese momento pero no será mérito suyo sino la cresta de la ola de los vaivenes de la economía mundial.
En fin... es lo que pienso.

sábado, 22 de octubre de 2011

¡Por fin!


            Por fin parece que la banda terrorista ETA ha comprendido que con la violencia no se llega a ningún sitio y nos ha comunicado al resto de españoles que no piensa llevar a cabo ningún atentado más.
            Me alegro infinitamente aunque sé que esta decisión no es la óptima pues no va acompañada de la entrega de armas y de un reconocimiento expreso de que sus acciones terroristas no han estado bien. También podrían haber añadido una petición de perdón a las víctimas.
            No sabemos tampoco a qué pactos habrán llegado el gobierno y la cúpula de ETA para que ésta haya tomado su decisión. Mucho me temo que las condiciones del fin de la lucha armada sean indignantes para cualquier persona de bien y mucho más para las víctimas. Pero no hay otra salida: o cedemos nosotros en esos puntos o quizá no podremos acabar nunca con ese cáncer que carcome al país. Es radicalmente injusto que personas que han planificado, ejecutado, colaborado en la “lucha armada” obtengan ahora rebajas de penas, escaños parlamentarios... en una palabra impunidad y premios a su comportamiento asesino.
            Las víctimas no estarán de acuerdo. Las comprendo. Todo el dolor que han sufrido por su culpa no se puede eliminar de un plumazo por el simple hecho de que ETA, su verdugo, diga que no va a matar más. No es justo. No lo es. Pero a veces, la justicia ha de pasar a un segundo plano cuando lo que se persigue es que no haya más injusticias. Si conseguimos que no existan más muertes gratuitas, doy por bien empleado que se haya transigido con exigencias que, desde el punto de vista de la equidad, eran implanteables. Al fin y al cabo, el dolor de la víctima no se elimina con el castigo del culpable.
            ¿Qué razones ha tenido ETA para llegar a esta decisión? Supongo que la primordial y mediata ha sido que la mentalidad de las gentes que apoyaban su lucha ha cambiado. En un principio, se justificó en que el franquismo no tenía legitimación democrática. Pero luego siguió igual alegando que, por medios pacíficos, jamás Euskadi alcanzaría la independencia ya que las dos naciones que se lo impiden, Francia y España, utilizarán violencia de Estado para impedirlo. El discurso, ahora, ha cambiado: solo se puede exigir un cambio desde las instituciones democráticas. Entre los presos hace ya tiempo que existía malestar. La razón inmediata hay que buscarla en las próximas elecciones generales. A Bildu le ha ido muy bien en las elecciones autonómicas y quiere aprovechar la oportunidad para presentarse a las generales.  
            No me gustaría que se desmembrara España pero todo antes de que vuelva a repetirse la sangría que padecíamos.
            

domingo, 9 de octubre de 2011

La traición de los gestores

 
            Hace muchos días que no escribo ninguna cosa en este blog y no es porque no existan en nuestra sociedad motivos sobrados para comentarios.
            Soy un mirón que se queda estupefacto viendo lo que nos rodea. Y ahora me rompo el cacumen intentando averiguar la causa de la traición de los gestores que nosotros mismos pusimos al frente de nuestra nación. Sí, ya sé que no es un asunto hispano únicamente. Para comprobarlo basta ver el panorama que ofrece Italia y que cuando salte Berlusconi aparecerá en toda su crudeza, contemplar lo que acontece en Grecia, Y otros países que irán apareciendo.
            Aquí no estamos como en Grecia, qué duda cabe. Allí se ve que han enchufado a todos los conocidos no acostumbrados a llevar traje y corbata –nada que ver con la preparación profesional que acrediten- y los han puesto de conductores de coches oficiales –se dio la noticia de que había cincuenta chóferes por cada automóvil- o de jardineros –también trascendió que para cuidar las plantas de una rotonda pequeñita que había a la puerta de un hospital tenían a cuarenta y cinco jardineros. Aquí no nos andamos con esas caridades.
            En España –y en otros lugares- lo que ha pasado es que los que nosotros elegimos para que nos representaran se han pasado por el forro nuestro mandato que era tomar las decisiones necesarias para que el país entero tuviera un mejor nivel de vida y lo que han hecho ha sido tomar las decisiones necesarias para asegurarse ellos un alto nivel de vida.
            En un principio, el mandato de los diputados a Cortes no era representativo sino que los electores los enviaban allá con un encargo determinado ya decidido de antemano. Cuando se planteaba cualquier otra cuestión, el diputado debía ponerlo en conocimiento de sus electores para que estos decidiesen y él hacía de portavoz de todos ellos. Pero, claro, eso era cuando el sufragio, llamado universal, solo concedía el voto a los que superaran un cierto nivel de rentas o a determinadas profesiones. Era universal para todos estos pero no para los demás. Cuando, por fin, se consigue que todos los mayores de una cierta edad puedan votar se hace engorrosísimo el ir de acá para allá pidiendo opiniones y trasladándolas, máxime cuando la complejidad de las cuestiones públicas se va enredando. Fue en ese momento cuando, para resolver la cuestión, se ideó el mandato representativo. Es decir, nosotros elegimos a una persona y ella se encarga de decidir por nosotros. Y lo que, en un principio, pareció que solucionaba el problema, se ha vuelto contra nosotros. Nuestros diputados han elegido, sí, lo han hecho, pero han elegido lo mejor para ellos mismos no para quienes les elegimos y les estamos pagando, prostituyendo así el mandato representativo, que se ideó para simplificar los trámites. Hasta tal punto que el representante ya no tiene ni siquiera la obligación de residir en la demarcación por la cual ha salido elegido. ¿Quién de nosotros conoce a los diputados que representan a su provincia? ¿Quién sabe dónde viven? ¿Quién puede enviarles su opinión sobre uno o varios asuntos que les competen? Poquísimas personas, por no decir nadie.
            Y no me digan que esto es cosa de las derechas o las izquierdas. ¿Dónde estaban los de Izquierda Unida, los Verdes, el Partido Comunista de las Tierras de España y otros del mismo talante, cuando los diputados de nuestro país aprobaron la ley que les otorgaba unas pensiones dobles que la máxima de la seguridad social con solo siete años de cotización, cuando lo exigido para ello a todos los demás, son treinta y cinco años? ¿Quién nos avisó de que lo estaban haciendo? Ni lo hicieron los de derechas, ni los de izquierdas, ni los que tenían escaño y votaron la ley ni los que no lo tenían pero pretendían tenerlo.
            No fue una jugada limpia. Nos traicionaron. Porque seguramente si el mandato no fuera representativo y nos hubieran tenido que preguntar nuestra opinión, ninguno de nosotros habríamos consentido tamaña desvergüenza.
            Pero no son solo los políticos. El asunto ha pasado de este sector al de las grandes empresas. Los accionistas eligen a los gestores y éstos, en lugar de hacer rentable la empresa para repartirles beneficios, lo que hacen es blindarse ellos mismo los contratos y fijarse salarios impensables para cualquier directivo de una empresa cuyos dueños son conocidos. En el anonimato de los socios está su desgracia. Está tan atomizado el capital que nada pueden porque no están unidos. Igual que los ciudadanos. Circunstancia que unos y otros aprovechan para su propio beneficio.
            Recientemente nos han dado la noticia de que ciertas Cajas de Ahorros, que tienen serias dificultades, han tenido que suspender su obra social. Dios mío, si se crearon precisamente para que no tuvieran beneficios y que éstos revirtieran precisamente en obras sociales. ¿Cómo se ha tergiversado su fin y su objeto? Sin embargo, ello no ha obstado para que sus directivos, depuestos por su mala gestión, hayan sido indemnizados con las cantidades estipuladas en sus contratos millonarios.
            Es decir, no solo no se exigen responsabilidades civiles y/o penales a los gestores –sean de donde sean- que por su mala gestión han malversado cientos de miles de euros dejando las arcas de sus empresas o instituciones con telarañas, es que encima se les premia cuando se van con indemnizaciones millonarias que pagamos entre todos a los que nos han dejado sin blanca (ciudadanos, socios, impositores, vecinos, etc.).
            Y aunque se ha dicho hasta la saciedad, es preciso decirlo una vez más. Ellos no van a pagar la crisis que han creado. La vamos a pagar Vd. y yo sin quejarnos y sin hacer nada por evitarlo.

martes, 5 de julio de 2011

Como se cura la homosexualidad


            El Sr. Obispo de Alcalá ha abierto una página en la web de su obispado llamada “Homosexualidad y esperanza”. No se trata, como pudiera parecer por el título, de una llamada al acogimiento de cualquier persona independientemente de sus tendencias sexuales. No se trata tampoco de ser tolerantes con aquellos que no tienen la misma tendencia que uno (¿o sí la tienen?). Nooooooooooo... Se trata de curarles esa mala tendencia condenada tradicionalmente por la Iglesia basándose en textos bíblicos antiquísimos.
            Comienza distinguiendo –como hace el Catecismo de la Iglesia Católica- entre personas homosexuales y actos homosexuales. Las personas merecen todo el respeto y no deben ser objeto de discriminación. Lo cual está muy bien si, a continuación, el Catecismo no dijera que, “apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cfGn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
            De este modo se condena a la persona homosexual a la más absoluta castidad y soledad. Es como si a un zurdo le dijéramos que no puede ser discriminado pero, a continuación, le atáramos la mano izquierda para que se acostumbrara a realizar cualquier gesto con la mano derecha y una vez acostumbrado decir que está curado de su zurdez.
            Se apoyan en la Sagrada Escritura sin recordar que en la misma también se habla de esclavos o poligamia sin ningún rubor y a nadie se le ocurriría afirmar que los libros sagrados consagran la esclavitud o la poligamia y que dichas situaciones son gratas a los ojos de Dios. No en nuestra sociedad y para nuestra mentalidad.
            En la página web del Obispado de Alcalá, el Sr. Reig Pla dispone una serie de documentos eclesiásticos que apoyan sus palabras. Entre ellos, hay uno que merece una consideración especial: “Algunas consideraciones acerca de la respuesta a propuestas legislativas sobre la no discriminación de las personas homosexuales” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (del Vaticano) en la que se pueden leer perlas como éstas:
-         “Como sucede en cualquier otro desorden moral, la actividad homosexual impide la propia realización y felicidad, porque es contraria a la sabiduría creadora de Dios.”  A mí me gustaría saber quién ha creado a los homosexuales porque si su orientación sexual es contrara a la sabiduría creadora de Dios  y o Dios se ha equivocado o no los ha creado; y ambas cosas son imposibles.

-         “Cuando... la actividad homosexual se acepta como buena, o también cuando se introduce una legislación civil para proteger un comportamiento al cual nadie puede reivindicar derecho alguno, ni la Iglesia ni la sociedad en su conjunto debería luego sorprenderse de que también ganen terreno otras opiniones y prácticas desviadas y aumenten los comportamientos irracionales y violentos”. Pues ya sabéis, homosexuales de toda índole, vuestras tendencias y comportamientos, si son respetados por el resto de la población, conducen inexorablemente a que aumenten los comportamientos irracionales (¿como por ejemplo la cabalgata del Orgullo Gay?, digo yo) y violentos (creo que se matan más entre parejas heterosexuales que homosexuales, pero bueno). Que nos explique alguien, si es preciso con estadísticas y ejemplos qué conductas irracionales y violentas se incrementan y dónde.

-          Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el alistamiento militar”. Aquí ya no se habla de actos homosexuales sino solo de tendencias. Aunque seáis angelitos y os abstengáis de cualquier contacto sexual, no podréis ser profesores ni instructores de atletismo (no sé si de natación podréis serlo, consultad) y, por supuesto, nada de entrar en la milicia no vaya a ser que se os escape una pluma haciendo la instrucción.

-          “Incluir la «tendencia homosexual» entre las consideraciones según las cuales es ilegal discriminar, puede llevar fácilmente a considerar la homosexualidad como fuente positiva de derechos humanos, por ejemplo, en relación con la así llamada «acción positiva», o tratamiento preferencial en tema de contratos de alquiler. Debe ser que como todo el mundo abusa en lo que puede, si os tratamos bien pronto vais a exigir un mejor trato que a los demás. Seguramente esto es consecuencia directa de considerar la homosexualidad una enfermedad pues un poco más arriba de este párrafo podemos leer: “Así, se acepta que el Estado puede limitar el ejercicio de los derechos, por ejemplo, en el caso de personas contagiosas o enfermos mentales, con el fin de proteger el bien común.Está claro pues que se os considera enfermos contagiosos o mentales y esto puede determinar una discriminación positiva. Aclarémonos, o sois enfermos y necesitáis una discriminación positiva para hacer más fácil vuestra vida o no lo sois y en ese caso no puede haber discriminación positiva que valga pero tampoco se os podrá discriminar negativamente y además, no se os podrá curar como pretende el Sr. Obispo.
Hay muchas más perlas de este calibre pero el que quiera profundizar ya sabe dónde encontrarlas.
De todo esto lo que me parece penoso y un contrasentido es que la Iglesia católica tenga entre sus filas un porcentaje de homosexuales mucho mayor que en la sociedad en general. ¿Ha entrado el Sr. Reig Pla en un chat gay alguna noche? Yo sí, entré en tres ocasiones con el fin de documentarme para mi novela “La Alianza del Arco Iris”. La primera vez contacté con un chico que había sido pareja estable durante seis años de un señor cura párroco catalán. La segunda vez contacté con un sacerdote levantino. La tercera con un sacerdote colombiano. Los tres buscaban lo mismo: sexo gay. Así que, antes de organizarnos la vida a los demás que comiencen por poner orden en su casa y cuando la tengan limpia y se queden en cuadro que comiencen a ser un poco más acogedores con los demás.
La tendencia homosexual es innata. Puede descubrirse a lo largo de la vida pero uno no cambia sino que descubre. No es una enfermedad, es una característica más del ser humano, y por lo tanto, no se puede curar. No se puede asociar a comportamientos irracionales o violentos; no existe ninguna correlación. El prohibir a los gays ocupar ciertos puestos de trabajo es fruto de prejuicios no racionales.
En la página web del Obispado de Alcalá de Henares viene el email (diocesis@obispadoalcala.org). Os invito a todos a que le escribáis no de forma agresiva pero sí explicando que no sois depravados viciosos ni enfermos contagiosos o mentales y reivindicando un trato desprovisto de discriminaciones negativas o positivas para vosotros.
Ánimo.

miércoles, 29 de junio de 2011

140 € mensuales en teléfono móvil


Supongo que habrán leído en la prensa que a los parlamentarios valencianos se les pagará la tarifa del teléfono móvil hasta un máximo de 140 euros mensuales. Si no lo han leído, ya se lo digo yo: nuestro centenar de diputados tienen derecho a teléfono móvil y se les limita el consumo a 140 € mensuales.
No parece mucho ¿verdad? Pues sí, dicho así, 140 € no parecen mucho pero les invito a que investiguen un poco a cómo se cotiza actualmente una tarifa plana con derecho a hablar más de 1000 minutos al mes y con internet 24 horas. Si entran en las páginas web de los principales proveedores de línea telefónica móvil verán que desde 59 € mensuales se puede disfrutar de tarifa plana con más de 1000 minutos mensuales. ¿Tanto tienen que hablar sus señorías que no les basta con una tarifa plana de estas características? ¿Tanto tienen que hablar de asuntos oficiales? Porque lógicamente, los asuntos privados deberían hablarlos desde SU teléfono móvil particular.
También publica la prensa que se gastarán 168.000 € en comprar 110 ordenadores portátiles para sus señorías. Si dividimos los 168.000 € entre los aparatos que van a comprar, vemos que nos sale cada uno a la friolera de 1527,27 € por unidad. ¿Vds. han ido a comprar recientemente un ordenador portátil? ¿Saben los precios que se manejan? Es que me parece inadmisible de todo punto que el Gobierno Valenciano se gaste eso en un ordenador cuando si buscas en tiendas virtuales un ordenador de ese precio resulta que NO LO ENCUENTRAS ni en tiendas como El Corte Inglés, donde el más caro asciende a 1149 €. Y supongo que, al comprar 110 ordenadores de golpe, el precio se lo habrán hecho ajustar bien ¿no? Al menos eso es lo que haría cualquier hijo de vecino, conseguir una rebaja significativa.
Ordenadores portátiles los hay desde 300 € la unidad. No quiero que se lo compren tan barato (aunque estoy seguro que les servirían igual para lo que tienen que hacer). Y pienso que los parlamentarios serían los primeros que tendrían que dar ejemplo de austeridad aceptando un ordenador portátil de calidad pero no elitista.
Me resisto a creer que nuestra Administración esté presidida por el soborno y la comisión pero noticias como éstas hacen que piense de mí mismo que soy un pardillo. ¿Quién pagaría mucho más de lo que cuestan las cosas simplemente por deporte?
Pues no sé. No sé si estos dispendios innecesarios obedecen a megalomanías, a comisiones ilegales, o simplemente a la estupidez de quienes nos gobiernan en todos los estamentos de la Administración. Pero ya sería hora de que los ciudadanos de a pie comenzáramos a ser conscientes de que no es normal que a los diputados se les ponga de tope para el teléfono móvil una cantidad muy superior al doble de una tarifa plana y que se les compren ordenadores portátiles de los más caros del mercado. Quizá si les proveyéramos de instrumentos de trabajo como tenemos el común de los mortales serían más conscientes de lo que pasa en la calle y no vivirían encerrados en Pijolandia pensando que sus prebendas son normales.
Indignémonos.