domingo, 9 de octubre de 2011

La traición de los gestores

 
            Hace muchos días que no escribo ninguna cosa en este blog y no es porque no existan en nuestra sociedad motivos sobrados para comentarios.
            Soy un mirón que se queda estupefacto viendo lo que nos rodea. Y ahora me rompo el cacumen intentando averiguar la causa de la traición de los gestores que nosotros mismos pusimos al frente de nuestra nación. Sí, ya sé que no es un asunto hispano únicamente. Para comprobarlo basta ver el panorama que ofrece Italia y que cuando salte Berlusconi aparecerá en toda su crudeza, contemplar lo que acontece en Grecia, Y otros países que irán apareciendo.
            Aquí no estamos como en Grecia, qué duda cabe. Allí se ve que han enchufado a todos los conocidos no acostumbrados a llevar traje y corbata –nada que ver con la preparación profesional que acrediten- y los han puesto de conductores de coches oficiales –se dio la noticia de que había cincuenta chóferes por cada automóvil- o de jardineros –también trascendió que para cuidar las plantas de una rotonda pequeñita que había a la puerta de un hospital tenían a cuarenta y cinco jardineros. Aquí no nos andamos con esas caridades.
            En España –y en otros lugares- lo que ha pasado es que los que nosotros elegimos para que nos representaran se han pasado por el forro nuestro mandato que era tomar las decisiones necesarias para que el país entero tuviera un mejor nivel de vida y lo que han hecho ha sido tomar las decisiones necesarias para asegurarse ellos un alto nivel de vida.
            En un principio, el mandato de los diputados a Cortes no era representativo sino que los electores los enviaban allá con un encargo determinado ya decidido de antemano. Cuando se planteaba cualquier otra cuestión, el diputado debía ponerlo en conocimiento de sus electores para que estos decidiesen y él hacía de portavoz de todos ellos. Pero, claro, eso era cuando el sufragio, llamado universal, solo concedía el voto a los que superaran un cierto nivel de rentas o a determinadas profesiones. Era universal para todos estos pero no para los demás. Cuando, por fin, se consigue que todos los mayores de una cierta edad puedan votar se hace engorrosísimo el ir de acá para allá pidiendo opiniones y trasladándolas, máxime cuando la complejidad de las cuestiones públicas se va enredando. Fue en ese momento cuando, para resolver la cuestión, se ideó el mandato representativo. Es decir, nosotros elegimos a una persona y ella se encarga de decidir por nosotros. Y lo que, en un principio, pareció que solucionaba el problema, se ha vuelto contra nosotros. Nuestros diputados han elegido, sí, lo han hecho, pero han elegido lo mejor para ellos mismos no para quienes les elegimos y les estamos pagando, prostituyendo así el mandato representativo, que se ideó para simplificar los trámites. Hasta tal punto que el representante ya no tiene ni siquiera la obligación de residir en la demarcación por la cual ha salido elegido. ¿Quién de nosotros conoce a los diputados que representan a su provincia? ¿Quién sabe dónde viven? ¿Quién puede enviarles su opinión sobre uno o varios asuntos que les competen? Poquísimas personas, por no decir nadie.
            Y no me digan que esto es cosa de las derechas o las izquierdas. ¿Dónde estaban los de Izquierda Unida, los Verdes, el Partido Comunista de las Tierras de España y otros del mismo talante, cuando los diputados de nuestro país aprobaron la ley que les otorgaba unas pensiones dobles que la máxima de la seguridad social con solo siete años de cotización, cuando lo exigido para ello a todos los demás, son treinta y cinco años? ¿Quién nos avisó de que lo estaban haciendo? Ni lo hicieron los de derechas, ni los de izquierdas, ni los que tenían escaño y votaron la ley ni los que no lo tenían pero pretendían tenerlo.
            No fue una jugada limpia. Nos traicionaron. Porque seguramente si el mandato no fuera representativo y nos hubieran tenido que preguntar nuestra opinión, ninguno de nosotros habríamos consentido tamaña desvergüenza.
            Pero no son solo los políticos. El asunto ha pasado de este sector al de las grandes empresas. Los accionistas eligen a los gestores y éstos, en lugar de hacer rentable la empresa para repartirles beneficios, lo que hacen es blindarse ellos mismo los contratos y fijarse salarios impensables para cualquier directivo de una empresa cuyos dueños son conocidos. En el anonimato de los socios está su desgracia. Está tan atomizado el capital que nada pueden porque no están unidos. Igual que los ciudadanos. Circunstancia que unos y otros aprovechan para su propio beneficio.
            Recientemente nos han dado la noticia de que ciertas Cajas de Ahorros, que tienen serias dificultades, han tenido que suspender su obra social. Dios mío, si se crearon precisamente para que no tuvieran beneficios y que éstos revirtieran precisamente en obras sociales. ¿Cómo se ha tergiversado su fin y su objeto? Sin embargo, ello no ha obstado para que sus directivos, depuestos por su mala gestión, hayan sido indemnizados con las cantidades estipuladas en sus contratos millonarios.
            Es decir, no solo no se exigen responsabilidades civiles y/o penales a los gestores –sean de donde sean- que por su mala gestión han malversado cientos de miles de euros dejando las arcas de sus empresas o instituciones con telarañas, es que encima se les premia cuando se van con indemnizaciones millonarias que pagamos entre todos a los que nos han dejado sin blanca (ciudadanos, socios, impositores, vecinos, etc.).
            Y aunque se ha dicho hasta la saciedad, es preciso decirlo una vez más. Ellos no van a pagar la crisis que han creado. La vamos a pagar Vd. y yo sin quejarnos y sin hacer nada por evitarlo.

martes, 5 de julio de 2011

Como se cura la homosexualidad


            El Sr. Obispo de Alcalá ha abierto una página en la web de su obispado llamada “Homosexualidad y esperanza”. No se trata, como pudiera parecer por el título, de una llamada al acogimiento de cualquier persona independientemente de sus tendencias sexuales. No se trata tampoco de ser tolerantes con aquellos que no tienen la misma tendencia que uno (¿o sí la tienen?). Nooooooooooo... Se trata de curarles esa mala tendencia condenada tradicionalmente por la Iglesia basándose en textos bíblicos antiquísimos.
            Comienza distinguiendo –como hace el Catecismo de la Iglesia Católica- entre personas homosexuales y actos homosexuales. Las personas merecen todo el respeto y no deben ser objeto de discriminación. Lo cual está muy bien si, a continuación, el Catecismo no dijera que, “apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cfGn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.”
            De este modo se condena a la persona homosexual a la más absoluta castidad y soledad. Es como si a un zurdo le dijéramos que no puede ser discriminado pero, a continuación, le atáramos la mano izquierda para que se acostumbrara a realizar cualquier gesto con la mano derecha y una vez acostumbrado decir que está curado de su zurdez.
            Se apoyan en la Sagrada Escritura sin recordar que en la misma también se habla de esclavos o poligamia sin ningún rubor y a nadie se le ocurriría afirmar que los libros sagrados consagran la esclavitud o la poligamia y que dichas situaciones son gratas a los ojos de Dios. No en nuestra sociedad y para nuestra mentalidad.
            En la página web del Obispado de Alcalá, el Sr. Reig Pla dispone una serie de documentos eclesiásticos que apoyan sus palabras. Entre ellos, hay uno que merece una consideración especial: “Algunas consideraciones acerca de la respuesta a propuestas legislativas sobre la no discriminación de las personas homosexuales” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (del Vaticano) en la que se pueden leer perlas como éstas:
-         “Como sucede en cualquier otro desorden moral, la actividad homosexual impide la propia realización y felicidad, porque es contraria a la sabiduría creadora de Dios.”  A mí me gustaría saber quién ha creado a los homosexuales porque si su orientación sexual es contrara a la sabiduría creadora de Dios  y o Dios se ha equivocado o no los ha creado; y ambas cosas son imposibles.

-         “Cuando... la actividad homosexual se acepta como buena, o también cuando se introduce una legislación civil para proteger un comportamiento al cual nadie puede reivindicar derecho alguno, ni la Iglesia ni la sociedad en su conjunto debería luego sorprenderse de que también ganen terreno otras opiniones y prácticas desviadas y aumenten los comportamientos irracionales y violentos”. Pues ya sabéis, homosexuales de toda índole, vuestras tendencias y comportamientos, si son respetados por el resto de la población, conducen inexorablemente a que aumenten los comportamientos irracionales (¿como por ejemplo la cabalgata del Orgullo Gay?, digo yo) y violentos (creo que se matan más entre parejas heterosexuales que homosexuales, pero bueno). Que nos explique alguien, si es preciso con estadísticas y ejemplos qué conductas irracionales y violentas se incrementan y dónde.

-          “Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el alistamiento militar”. Aquí ya no se habla de actos homosexuales sino solo de tendencias. Aunque seáis angelitos y os abstengáis de cualquier contacto sexual, no podréis ser profesores ni instructores de atletismo (no sé si de natación podréis serlo, consultad) y, por supuesto, nada de entrar en la milicia no vaya a ser que se os escape una pluma haciendo la instrucción.

-          “Incluir la «tendencia homosexual» entre las consideraciones según las cuales es ilegal discriminar, puede llevar fácilmente a considerar la homosexualidad como fuente positiva de derechos humanos, por ejemplo, en relación con la así llamada «acción positiva», o tratamiento preferencial en tema de contratos de alquiler. Debe ser que como todo el mundo abusa en lo que puede, si os tratamos bien pronto vais a exigir un mejor trato que a los demás. Seguramente esto es consecuencia directa de considerar la homosexualidad una enfermedad pues un poco más arriba de este párrafo podemos leer: “Así, se acepta que el Estado puede limitar el ejercicio de los derechos, por ejemplo, en el caso de personas contagiosas o enfermos mentales, con el fin de proteger el bien común.” Está claro pues que se os considera enfermos contagiosos o mentales y esto puede determinar una discriminación positiva. Aclarémonos, o sois enfermos y necesitáis una discriminación positiva para hacer más fácil vuestra vida o no lo sois y en ese caso no puede haber discriminación positiva que valga pero tampoco se os podrá discriminar negativamente y además, no se os podrá curar como pretende el Sr. Obispo.
Hay muchas más perlas de este calibre pero el que quiera profundizar ya sabe dónde encontrarlas.
De todo esto lo que me parece penoso y un contrasentido es que la Iglesia católica tenga entre sus filas un porcentaje de homosexuales mucho mayor que en la sociedad en general. ¿Ha entrado el Sr. Reig Pla en un chat gay alguna noche? Yo sí, entré en tres ocasiones con el fin de documentarme para mi novela “La Alianza del Arco Iris”. La primera vez contacté con un chico que había sido pareja estable durante seis años de un señor cura párroco catalán. La segunda vez contacté con un sacerdote levantino. La tercera con un sacerdote colombiano. Los tres buscaban lo mismo: sexo gay. Así que, antes de organizarnos la vida a los demás que comiencen por poner orden en su casa y cuando la tengan limpia y se queden en cuadro que comiencen a ser un poco más acogedores con los demás.
La tendencia homosexual es innata. Puede descubrirse a lo largo de la vida pero uno no cambia sino que descubre. No es una enfermedad, es una característica más del ser humano, y por lo tanto, no se puede curar. No se puede asociar a comportamientos irracionales o violentos; no existe ninguna correlación. El prohibir a los gays ocupar ciertos puestos de trabajo es fruto de prejuicios no racionales.
En la página web del Obispado de Alcalá de Henares viene el email (diocesis@obispadoalcala.org). Os invito a todos a que le escribáis no de forma agresiva pero sí explicando que no sois depravados viciosos ni enfermos contagiosos o mentales y reivindicando un trato desprovisto de discriminaciones negativas o positivas para vosotros.
Ánimo.

miércoles, 29 de junio de 2011

140 € mensuales en teléfono móvil


Supongo que habrán leído en la prensa que a los parlamentarios valencianos se les pagará la tarifa del teléfono móvil hasta un máximo de 140 euros mensuales. Si no lo han leído, ya se lo digo yo: nuestro centenar de diputados tienen derecho a teléfono móvil y se les limita el consumo a 140 € mensuales.
No parece mucho ¿verdad? Pues sí, dicho así, 140 € no parecen mucho pero les invito a que investiguen un poco a cómo se cotiza actualmente una tarifa plana con derecho a hablar más de 1000 minutos al mes y con internet 24 horas. Si entran en las páginas web de los principales proveedores de línea telefónica móvil verán que desde 59 € mensuales se puede disfrutar de tarifa plana con más de 1000 minutos mensuales. ¿Tanto tienen que hablar sus señorías que no les basta con una tarifa plana de estas características? ¿Tanto tienen que hablar de asuntos oficiales? Porque lógicamente, los asuntos privados deberían hablarlos desde SU teléfono móvil particular.
También publica la prensa que se gastarán 168.000 € en comprar 110 ordenadores portátiles para sus señorías. Si dividimos los 168.000 € entre los aparatos que van a comprar, vemos que nos sale cada uno a la friolera de 1527,27 € por unidad. ¿Vds. han ido a comprar recientemente un ordenador portátil? ¿Saben los precios que se manejan? Es que me parece inadmisible de todo punto que el Gobierno Valenciano se gaste eso en un ordenador cuando si buscas en tiendas virtuales un ordenador de ese precio resulta que NO LO ENCUENTRAS ni en tiendas como El Corte Inglés, donde el más caro asciende a 1149 €. Y supongo que, al comprar 110 ordenadores de golpe, el precio se lo habrán hecho ajustar bien ¿no? Al menos eso es lo que haría cualquier hijo de vecino, conseguir una rebaja significativa.
Ordenadores portátiles los hay desde 300 € la unidad. No quiero que se lo compren tan barato (aunque estoy seguro que les servirían igual para lo que tienen que hacer). Y pienso que los parlamentarios serían los primeros que tendrían que dar ejemplo de austeridad aceptando un ordenador portátil de calidad pero no elitista.
Me resisto a creer que nuestra Administración esté presidida por el soborno y la comisión pero noticias como éstas hacen que piense de mí mismo que soy un pardillo. ¿Quién pagaría mucho más de lo que cuestan las cosas simplemente por deporte?
Pues no sé. No sé si estos dispendios innecesarios obedecen a megalomanías, a comisiones ilegales, o simplemente a la estupidez de quienes nos gobiernan en todos los estamentos de la Administración. Pero ya sería hora de que los ciudadanos de a pie comenzáramos a ser conscientes de que no es normal que a los diputados se les ponga de tope para el teléfono móvil una cantidad muy superior al doble de una tarifa plana y que se les compren ordenadores portátiles de los más caros del mercado. Quizá si les proveyéramos de instrumentos de trabajo como tenemos el común de los mortales serían más conscientes de lo que pasa en la calle y no vivirían encerrados en Pijolandia pensando que sus prebendas son normales.
Indignémonos.

viernes, 17 de junio de 2011

Irresponsabilidad



Que se me perdone este desahogo. Pero lo cierto es que las imágenes (de las que me he empapado) de estos últimos días me han producido un cierto placer y una leve sonrisa no ha podido dejar de asomar a mis labios: la cacerolada nocturna al alcalde de Madrid, el zarandeo, abucheo y pintarrajeo de los diputados al Parlamento catalán, el remojón propinado al coordinador de Izquierda Unida, los eslóganes coreados (“No nos representas”) etc...
Es por mi parte una irresponsabilidad. El movimiento de los indignados, dicen sesudos y congruentes comentaristas de la derecha, muestra su verdadera cara, mientras que los de la izquierda hablan de una “pequeña minoría” que enturbia lo que se inició como una protesta pacífica...Personalmente, yo creo que lo que está saliendo a la superficie es la indignación, auténtica, que nunca es del todo pacífica (todo lo más, contenida) y que hasta ahora, por fortuna, no ha pasado del insulto, la rociada o el acoso. El disfrute me viene porque ese acoso, insulto o rociada, lo padecen nuestros privilegiados representantes, que con honrosísimas (y escasísimas) excepciones, no están dispuestos a renunciar a sus privilegios, y se refugian en frases más o menos huecas, como la de ser depositarios de la soberanía, encarnar la democracia, etc...Por primera vez, se diría, se han de enfrentar con la calle, con esa que les ha elegido, a la que dicen representar. Y el tropezón es morrocotudo.
No, no me alegro del sufrimiento ajeno. Pero el mal rato que han pasado todos ellos no es casi nada frente al mal rato que llevan durante meses (años, quizá) pasando muchos ciudadanos de este país y ellos (hablando grosso modo) no se han dado por enterados. Y una ducha de realidad, que seguramente no cambiará la opinión de ninguno de los duchados, es el mínimo tratamiento que se merecen. Todos estos señores que disponen de los destinos del país, apenas se han preocupado de otra cosa que de satisfacer la voluntad de sus jefes (que son lo que realmente les eligen) y tal vez de aquello que les permite ganar votos o al menos no perderlos. Lo demás, sólo retóricamente les interesa, y a menudo ni eso. Así que el que pasen un mal rato no me preocupa en exceso. Incluso me complace un tanto.
Ahora bien, como se suele decir, es peligroso jugar con las cosas de comer. Nuestra democracia está seriamente falseada por estos tramposos que dicen encarnarla. La democracia en sí misma dista de ser algo perfecto (como dijo Churchill, es el peor sistema...con excepción de todos los demás), pero cuando se falsea como aquí se ha hecho durante años, y se revela incapaz de superar unas circunstancias económicas y sociales adversas, la cosa peligra, y peligra seriamente. Basta como indicio el que el mayor irresponsable de todos, nuestro presidente del gobierno, diga que no le preocupa la deriva del movimiento 15-M para que todos nos preocupemos por ello. Puede poner en peligro la democracia.
Para defender ésta, sin embargo, no basta la contundencia de la fuerza pública, como parece creer el presidente del Congreso. Hace falta una autocrítica seria, no retórica, por parte de los que han venido falseando el sistema en su provecho. Y las medidas a tomar  deberían ser tan profundas y ejemplarizantes, que supusieran un auténtico harakiri de los privilegios hasta ahora usurpados. Pero esto la clase política parece no entenderlo. El ejemplo catalán parece evidente. Sin duda hay que hacer recortes, y serios. Pero no se pueden defender esos recortes cuando el presidente de la Generalitat incrementa sus retribuciones, siquiera sea por la vía indirecta de los “gastos de representación”. Cuando estos políticos dicen representarnos habría que preguntarles si ellos, cuando pidieron nuestro voto, anunciaban ya que nos iban a subir los impuestos, bajarnos los salarios...y subírselos ellos.
De modo que, lo admito, mi actitud ante los acontecimientos recientes es irresponsable. Pero tal vez lo sea más la de la clase política que se arroga nuestra representación.   

Otro Mirón Estupefacto
    

martes, 31 de mayo de 2011

Las tácticas del PSOE


El otro día me quedé más estupefacto si cabe cuando oí en la televisión en qué ha quedado la renovación que van a realizar en el Partido Socialista Obrero Español.
Han recibido un varapalo enorme en las últimas elecciones, en las que muchos votantes han confundido la verdadera naturaleza de las mismas: elegir munícipes y dirigentes autonómicos, con unas primarias del Estado central. Así han castigado al PSOE con una bajada de votos que estima iba dirigida directamente a Zapatero, de forma que se le ha dicho: No nos gusta lo que has hecho, no nos gustan las personas que has elegido como candidatos, no nos gusta la gestión que has hecho de la crisis que nos aqueja porque primero la negaste, luego nos vendiste la idea de que seríamos los primeros en salir de la crisis, después ya veías los brotes verdes... y así un sinfín de tomaduras de pelo que el electorado no le ha perdonado.
Pero estas tomaduras de pelo y su inactividad frente a la crisis no ha sido atribuible solo a Zapatero sino a todo su gobierno por lo que al ver las reivindicaciones de Patxi López, Fernández Vara, Barreda... pensé que iban a remodelar el partido, pedir responsabilidades políticas a los causantes de la debacle y enderezar el rumbo intentando llevar el timón hacia nuevos horizontes pues el camino que han recorrido hasta ahora en esta legislatura les ha llevado al fracaso.
Y he nombrado la inactividad porque casi todas medidas que se han tomado como paliativo a la crisis han sido un revival de la normativa que ya existía. Ninguna disposición realmente nueva. Se podían haber tomado muchas pero no se ha hecho, y las que se han tomado han sido un revulsivo para las clases trabajadoras pues el coste de la crisis se ha hecho recaer totalmente en ellas. Para postre, se nombra Ministro de Trabajo a un hombre gris donde los haya que salió a reivindicar con los Sindicatos la necesidad de que no se tomaran las tan anunciadas medidas –que no originales ni nuevas- pero que no las ha desactivado cuando ha llegado al poder sino que las ha bendecido con su presencia en el Gobierno.
Sin embargo pronto dejaron de pedir cambios o congresos los socialistas disidentes. Se han conformado con suprimir las primarias para elegir el candidato que quieran las bases limitándose a que Zapatero señale con el dedo a su sucesor, Rubalcaba, –del que no hago ninguna valoración, únicamente lo señalo como corresposable de lo que ha pasado y que les ha llevado a la hecatombe electoral- , no les he visto realizar un examen escrupuloso para detectar todo aquello que sobra o falta en su partido y su único golpe de timón ha sido cambiar una cabeza visible por otra que ya, de facto, gobernaba.
No soy adivino y no sé qué pasará al año que viene cuando se tengan que convocar las generales pero mucho me temo que el resultado que obtengan sea peor que el de ahora. Aunque si bien se piensa es lo que les conviene. Si estuviera en mi mano, convocaría elecciones ya a sabiendas de que voy a perder el gobierno, porque la crisis, contrariamente a lo que nos informan, se va a instalar entre nosotros varios años más y o se toman medidas muy drásticas o no se hace nada y ambas cosas tienen un coste electoral grande que bajaría todavía más mi popularidad. Después de cuatro años en la oposición dejando que sea el partido ganador el que decida entre hacer lo que se debe o no hacer nada y yo desgañitándome señalando su errores –es lo único a lo que nos tiene acostumbrados la oposición- volvería a la escena política con la depresión económica a punto de finalizar. Quizá no lo han pensado pero sería lo que más les convendría.
Saludos a todos y que Dios nos coja confesados...

sábado, 21 de mayo de 2011

Gracias jóvenes del 15-M



Antes de comenzar, querría tener unas palabras de apoyo para los damnificados de Lorca. Han pasado ya varios días desde las visitas de príncipes y jefes de gobierno y desearía que todas sus promesas se hicieran realidad lo más pronto posible y en los mejores términos. Adelante Lorca.
Y ahora quisiera centrarme en la revolución pacífica del 15M llevada a cabo por nuestros jóvenes en España y que ya hemos exportado a otros puntos del planeta.
Hay cosas que nos reconcilian con la Humanidad y esta ha sido una de las que ha tenido ese efecto para mí. Me emociono cuando veo las imágenes de esa juventud que por fin ha salido a la calle hartos de aguantar los despropósitos que desde todos los estamentos tenemos que soportar los ciudadanos. Ánimo, jóvenes del 15-M. No podemos desfallecer. Habéis hecho lo más importante que es prender la llama; de nosotros depende que este movimiento pacífico y dialogante comience a cambiar las cosas en nuestro país.
Me he preguntado muchas veces dónde estaba la juventud batalladora, ilusionada, revolucionaria, la que quiere cambiar el mundo, la que no ve ningún escollo en pedir lo imposible... porque la juventud tiene que ser así, debe sentirse con la fuerza suficiente para cambiar el mundo con solo su deseo. Ya creía que la juventud había cambiado su forma de ser y que revoluciones como el Mayo francés no serían posibles pero, gracias a Dios, me equivoqué, y esa juventud por la que yo suspiraba ha salido a la calle creyendo en ellos mismos y en todos los ciudadanos de a pie, creyendo en la fuerza que las personas normales podemos llegar a desplegar y que tienen que hacer reflexionar a todos los que detentan algún nivel de poder hasta que cambien su forma de hacer o dimitan.
Nuestro sistema está periclitado, no sirve, la putrefacción se puede sentir a kilómetros de distancia, se ha prostituido y todo aquello que se ideó como mejor para el bienestar de la gente se ha vuelto contra el pueblo, el cual ha sido utilizado para intereses particulares y partidistas hasta la saciedad. Tiene que haber una alternativa al sistema capitalista y al comunista pues ambos han demostrado que no pueden mantenerse por mucho tiempo. Acaban falseados y al servicio de intereses espurios. Nuestra escala de valores está haciendo aguas y debemos reinventarla. Basta ya de valores como poder y dinero. Basta ya de aparentar lo que no se es. Basta ya de aguantar a tipos imputados, acusados y condenados. Basta ya de que todos los políticos de cualquier tendencia quieran aprovecharse de vuestra fuerza. Basta ya de falsear las intenciones. Basta ya de que la gente se mueva por mecanismos viscerales sin que sus decisiones estén gobernadas por sano juicio crítico. Basta ya de engaños. Basta ya de que otros creen una mentira económica y desde el poder se les subvencione para que sigan teniendo beneficios y se cargue la crisis a las personas de base que nunca pudieron influir en lo que ha pasado. Basta ya...
Jóvenes del 15-M, os agradezco profundamente lo que estáis haciendo. Nos corresponde a todos pero los jóvenes debéis ser quienes llevéis la batuta. El mundo se ha quedado sorprendido de vuestro pacifismo, de vuestro buen hacer, de la razón que lleváis. Salvadnos, por favor. Solo vosotros podéis hacerlo. Y resistid porque tenéis las de ganar. Quien os desaloje de donde estáis os convertirá en mártires y, por ello, con más adeptos, así que no lo hará nadie. Nadie, ningún gobierno municipal, autonómico o estatal se atreverá a interrumpir vuestra protesta porque todos conocen el coste que tiene dicha intervención. Pero sed cautos porque todos quieren apuntarse vuestra protesta en su haber sin darse por enterados de que la misma va dirigida en todas direcciones por igual, que queréis un cambio axiológico que nos haga mejores, que nos haga crecer como personas. Que nadie capitalice vuestro trabajo porque lo vuestro ha sido un movimiento espontáneo y serio, respetable porque respetáis, intrínsecamente bueno por vuestras pretensiones, justo porque habéis reventado después de mucho anguantar, loable porque alguien tenía la obligación de hacerlo, esperanzador porque muchos se os están uniendo y eso quiere decir que representáis intereses humanos universales...
Gracias, jóvenes del 15-M, por dejar que me ilusione...

lunes, 2 de mayo de 2011

La pobreza de vocabulario


Ayer leí en la prensa una frase que me llamó la atención:  “¿Y qué ventajas supone revertir la incapacidad de concebir del varón...?”
Llevo ya algún tiempo percatándome de que se está confundiendo el concepto de “concebir” y el de “engendrar”, utilizando ambos términos indistintamente para la capacidad reproductora de los dos sexos. Como si fuera sinónimos.
Nada más lejos de la realidad. Parece mentira como profesionales de la palabra confunden los términos y plasman por escrito una barbaridad de esta naturaleza. El varón jamás podrá concebir porque, según el Diccionario de la Real Academia Española, concebir es “quedar preñada una hembra” por lo que a menos que se modifique genéticamente al varón para que pueda quedar preñado, tal hazaña le resultará imposible.
Pero también he oído en infinidad de ocasiones que una mujer ha engendrado un hijo. Cosa imposible por cierto ya que la palabra engendrar se define como “procrear, propagar la propia especie, causar, ocasionar”. ¿Quién causa la preñez de la hembra? El varón únicamente. Así que engendrar será privativo del varón.
También ayer en la televisión, mientras daban la noticia de la beatificación del anterior Papa, Juan Pablo II, oí al reportero que decía, eufórico, que ya era beato y pronto sería santo. Pues bien, tampoco es cierto. La beatificación supone el reconocimiento de que esa persona está en el cielo pero no es constitutivo para nada. ¿Cuántos santos anónimos están en el cielo? Pues me imagino que muchísimos y para su culto se señaló el día de Todos Santos. Pero el Papa ni crea ni destruye santos, tan solo reconoce que lo son. Cierto es que la propia Iglesia confunde a los fieles declarando primero la beatitud y después la santidad pues, si realmente significa que una persona ha alcanzado el cielo, en un solo acto tendría que valer. La declaración en cuatro etapas de Siervo de Dios, Venerable, Beato y Santo son solo estadios diferentes de culto. Como Siervo de Dios, la Iglesia permite que se inicie el proceso de canonización, como Venerable se le reconocen virtudes heróicas, como Beato se le puede rendir culto en la provincia eclesiástica y como santo se le rinde culto en la Iglesia universal. Pero en ningún caso la declaración de ninguna de estas categorías “mete” a nadie en el cielo. Se reconoce que están, nada más. Por lo tanto, no podemos decir “lo han hecho santo” sin entender “lo han reconocido como santo”.

martes, 12 de abril de 2011

El premio de los tramposos




Nuestro Ministro de Trabajo Valeriano Gómez, antiguo sindicalista, se acaba de sacar de la manga una nueva medida a aplicar a las empresas. Se trata, según dice el periódico de que “las empresas que afloren empleo podrán aplazar deudas con la Seguridad Social”. No se sabe las condiciones en que esto se llevará a cabo y el enunciado es poco sugerente pues todas las empresas, si prevén que no van a poder pagar las cuotas de sus trabajadores a cualquier régimen de Seguridad Social pueden solicitar de la Tesorería General de la Seguridad Social, organismo encargado de la recaudación, un aplazamiento y/o fraccionamiento del pago de dichas cuotas.
Por lo tanto, no se entiende muy bien cómo se ofrece a las empresas tramposas que tienen trabajadores sin asegurar, una cosa que puede solicitar ahora mismo todo el mundo.
Eso hace que tema que la disposición que pretende sacarnos el Sr. Gómez esté hablando de las deudas que se generen por aflorar ese empleo que hasta ahora tenían sumergido, es decir, las cuotas no ingresadas de los trabajadores en dicha situación de sombra por el periodo que hayan pasado así.
Y yo me pregunto ¿habrá alguna empresa que se avenga a confesarse con la Administración y le diga “Mira, Tesorería, yo tengo dos desde hace tres años? o simplemente los dará de alta en el régimen correspondiente de Seguridad Social y lo pasado pasado está. El trabajador callará porque con el paro que existe cualquiera habla y se expone a que lo echen del trabajo. Para el empresario es mucho más fácil dar de alta al trabajador con antelación a una fecha determinada que autodenunciarse ante un organismo público que le va a cobrar todas las cuotas –no sabemos si con recargo o no y nos imaginamos que sin multa- que tenía que haber pagado.
¿Cree de verdad el Sr. Gómez, sindicalista venido a más, que habrá alguna empresa que lo haga? Pues de verdad que es ingenuo porque les será mucho más fácil, ante la amenaza –en el texto de la noticia- de que se endurecerán las sanciones contra quienes no den de alta a los trabajadores, regularizar su situación de cara al futuro sin reconocer ningún incumplimiento en el pasado.
Pero, aunque así fuera y hubiera algún empresario en este país lo suficientemente inocente para realizar una autoinculpación gratuita, el hecho de que le den un aplazamiento para pagar la deuda que hubiera contraído en cuotas a la Seguridad Social ¿no supone un agravio comparativo con las empresas honradas que dan de alta a los trabajadores cuando toca, es decir, antes de comenzar la prestación de servicios? A estos no se les perdona nada. Han tenido que pagar a tocateja y, si no han podido hacerlo y no han solicitado un aplazamiento o/y fraccionamiento en tiempo y forma, se les sanciona por la falta de ingreso con el 50% de lo que adeudan, agravando así mucho más su frágil posición.
Porque por si Vds. no lo saben, una empresa que no da de alta a un trabajador en tiempo y forma, puede ser sancionada con 626 € como mínimo –aunque por regla general y salvo agravantes establecidos en la ley, se impone siempre la mínima multa- y una empresa que con toda su buena fe da de alta al trabajador y luego atraviesa problemas económicos y no puede pagar las cuotas que genera el alta, será sancionada con el 50% de la deuda en cada caso. Si las cuotas de la Seguridad Social vienen a ser un 50% -más o menos- del salario neto del trabajador, uno que perciba como salario unos 1000 € mensuales genera una deuda al empresario por cuotas al Régimen General de 500 € mensuales. Si el empresario no ha dado de alta al trabajador se los ahorra y, si lo pillan los inspectores, pagará solo 626 € de sanción, prácticamente lo que pagaría de seguridad social en un mes y diez días, con lo que en ese tiempo amortiza la multa. Si lo tiene un año en estas circunstancias pueden calcular el beneficio que obtiene. Por el contrario, si es un buen empresario y ha dado de alta al trabajador, si no puede pagar las cuotas en un año, se le impondrá la sanción del 50% de lo debido, aproximadamente unos 3000 € más los recargos correspondientes. Juzguen Vds. mismos ¿qué les parece más culpable, no dar de alta o no poder pagar? Pues está claro.
Si ahora, además, no sancionamos a los tramposos y les damos un aplazamiento para pagar las cuotas –no sabemos si con recargo o sin él- estamos dando un trato de favor a los incumplidores.
No me canso de decir que nuestro país, España, es el país del pícaro que tan bien fue descrito en nuestro Siglo de Oro, y nuestras autoridades, encabezadas por el Ministro de Trabajo, favorecen y propician con sus medidas que así sea pues sale más barato ser pícaro que honrado. Y eso lo hace un antiguo sindicalista que salió a la calle para protestar del decretazo de las pensiones y días después aceptó la cartera ministerial de donde partió la medida y sancionó con su presencia lo hecho.
Con Ministros así, los trabajadores españoles no podrán escapar nunca de las trampas de los malos empresarios, y los buenos empresarios, los cumplidores, los que antes se quedan sin pagar su recibo al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos que el salario y la seguridad social de sus trabajadores – pocos pero los hay- se sentirán burlados y quedarán con cara de idiota al ver que desde el Gobierno se premia al tramposo, al incumplidor y, de facto, se saciona al legal.
Pues que el Señor nos coja “confesaos”...

sábado, 9 de abril de 2011

Contrarréplica


Ahora me gustaría pasar a comentar las palabras de nuestro anónimo amigo que intervino en la entrada anterior. Solo quiero decir lo siguiente:

-          -   el hecho de que en España tengamos muchos espacios protegidos no quiere decir ni de lejos que esa protección sea la debida, que se cumpla o que en los espacios no protegidos se pueda actuar libremente sin respetar nuestro entorno. Sabemos que hay amplias zonas de nuestro país que están desertificándose a un ritmo demasiado rápido y a casi nadie le importa. Además, nosotros no somos un modelo de industrialización que digamos. En el primer mundo nos dedicamos a industrializar salvajemente cortando bosques a mansalva y ahora queremos que la Amazonia pase a ser considerada patrimonio de la Humanidad. Y eso precisamente era lo que quería hacer notar: la diferencia de trato. Antes de despojar de su patrimonio a los países con partes de la Amazonia habría que mirar hacia el interior de los nuestros a ver qué podemos hacer con lo que hemos hecho mal y no hacer que paguen el pato los demás.
-            -    dice que la Guardia civil hace funciones de policía militar y con eso me da la razón cuando digo que la Guardia Civil no pinta nada en las misiones en otros países y que ha sido la presión de sus mandos para que perciban salarios de lujo, pues en España no hacen de Policía Militar sino que cada ejército tiene la suya. Le han tenido que buscar una ocupación ajena a sus fines.
-             -     yo no dije en ningún momento que a Gadaffi se le hubieran intervenido sus cuentas bancarias en Suiza, me quejaba exactamente de lo contrario. Bien, si es cierto que es lo primero que se hace hay un problema de comunicación porque mucha gente tenemos la idea contraria. Hay muchos tiranos que han acabado su vida apaciblemente viviendo de sus rentas en París, Londrés o Nueva York. Si pueden llevar una buena vida será porque algo les queda ¿o no?
-               -    la diferencia entre derechos humanos y civiles está muy bien pero no podemos justificar un mal porque es menor que otro. Los dos están mal y a veces la no intervención causa más muertos. ¿No es un derecho humano el que la gente pueda comer cada día? Pues eso me faltaba saber. Debería serlo. Y cuando dice que es mejor estar en la cárcel que muerto, si bien es cierto, a mí no me consuela en absoluto porque después de mi vida mi primer bien es mi libertad. Arabia Saudita es una autocracia injusta con muchas minorías y existen otros países en los que la hambruna es tan grande que pasa a ser una masacre del pueblo por omisión, ya que el deber de garante de la vida del pueblo en gran parte lo tiene su Gobierno. Dejar que las multinacionales comiencen a comprar tierra, planten el café, cacao o cualquier otra planta y bajen los precios hasta que los nativos tienen que vender sus pequeñas haciendas a precios de risa para luego volver a subir los precios y dejar la población de la nación sin ninguna riqueza para poder susbsistir ¿es un derecho humano o civil? Me dirás que civil y yo te diré que comer es el primer derecho del hombre porque sin él en breve no habrá hombre.
-             -    sigo pensando que las motivaciones petrolíferas han pesado lo suyo en los países que cortan el bacalao en la ONU para intervenir Libia de la manera que se ha hecho.
-             -    la decisión de apoyar a los rebeldes no me parece correcta porque no se sabe quienes son. Eso de que si después resultan ser integristas y someten a la población a una tiranía es un riesgo que hay que correr no me parece de recibo. En cualquier riña, hay que intentar parar a los contendientes pero antes de ayudar a uno de los dos tenemos que saber quién es y por qué lucha.
-            -    ¿Es comparable la situación de Libia con la de Costa de Marfil? Pues creo que no porque en esta última se han desplazado cascos azules de la ONU pero no se ha atacado violentamente por parte de la comunidad internacional a ninguno de los bandos y eso que ha habido muchos muertos y desplazados. Solo Francia ha enviado tropas de ataque en un momento en el que Sarkozy está en uno de sus peores momentos en cuanto a popularidad. ¿No será una maniobra de distracción para poder volver a ganar las elecciones? Bush las ganó aglutinando a toda USA frente a Afganistán como respuesta a los ataques a las torres gemelas.

En resumen: aunque he de reconocer que en los últimos se ha avanzado mucho en el respeto de derechos humanos y civiles en el mundo, nos queda mucho camino por recorrer. Y ese camino solo se podrá recorrer cuando nosotros pidamos soluciones y no seamos tolerantes con los fallos de los que nos gobiernan.


viernes, 1 de abril de 2011

El derecho a disentir


Recibo en mi correo electrónico un extenso comentario de una persona que prefiere guardar su anonimato. El sistema no le dejó ponerlo en el lugar de los comentarios por su extensión, por eso me lo hizo llegar a mí. Pues bien, como dice cosas interesantes y parece que bien fundamentadas, después de pedirle la venia, lo pongo en esta entrada, no sin antes decir que la percepción que tenemos los ciudadanos de a pie -no todos pero muchos- es la que yo expongo por lo que, al menos, tenemos un problema de comunicación ya que nuestro Gobierno no ha sabido explicar y probar -ser al menos convincente- que todas estas medidas que se indican están siendo llevadas a cabo. Vds. mismos:

Demasiados temas se tocan en una sola entrada, y aunque pienso centrarme en el caso libio, dos apuntes que no puedo evitar hacer. Aunque las ardillas no puedan ir de punta a punta de España ahora mismo, nuestro país suma la mitad de superficie protegida de toda la Unión Europea, algo es algo. Por otro lado, y respecto a la Guardia Civil, es la que ejerce las funciones de policía militar en las misiones exteriores, he ahí el por qué de su marcha; aparte de las misiones de entrenamiento de fuerzas de seguridad, pues son uno de los cuerpos más reconocidos en esa materia.

Pero yendo al tema libio hay diversos comentarios que me gustaría hacer. En primer lugar, para Europa sería mucho más cómodo dejar ganar a Gadafi. Ahora ya no era el niño malo del Mediterráneo, y con él teníamos suficiente gas y petróleo. Al ritmo que iba su masacre particular, para la semana pasada ya habría controlado de nuevo a la mitad de su población (en el entendido de que la otra mitad estaría muerta), y el petróleo y el gas fluirían de nuevo como antes de la revuelta, y los precios volverían a bajar. Y para Estados Unidos ya ni te cuento, más que nada porque no importan ningún hidrocarburo de Libia, por lo que no hay interés económico, y además la población norteamericana está más que cansada de mandar tropas al extranjero a países que, a ellos sí, les importan un bledo. Por lo tanto, vamos a dejar a un lado las motivaciones petrolíferas, porque aquí no cuadran.
Respecto a las cuentas suizas, gibraltareñas, etc., ésa es precisamente la primera medida que se toma con todo el mundo, con todos los déspotas asesinos contra los que se actúa. Se está haciendo en Irán, se hizo en Yugoslavia, en Ruanda, en Congo, se hace en Costa de Marfil... Así que no digamos que sólo se le hace a Gadafi cuando evidentemente no es cierto. Pero bueno, he puntualizado, he dicho "contra los que se actúa", porque es cierto que no se actúa contra todos. También es cierto que aunque hay muchos malos, no todos son igual de malos. Para analizar correctamente estas diferencias, deberíamos entrar en un debate demasiado profundo para abordar ahora. Baste con señalar que existe una diferencia entre derechos humanos y derechos civiles, aunque en Europa estamos ya tan acostumbrados a tener ambos que ni la notamos. Desde un punto de vista internacional, se acepta hoy en día una intervención por los derechos humanos, no una por los derechos civiles. Si usted no puede votar, es un problema de derechos civiles. Si le asesino por pensar distinto a mí, es de derechos humanos. Como digo, distinguir cada supuesto es arduo, pero superficialmente podemos decir que no es lo mismo una autocracia que somete al pueblo a unas normas más o menos arbitrarias pero ciertas (sea consolidada como Arabia Saudí o en consolidación como Venezuela), que una tiranía del terror. Efectivamente si tuviéramos que implantar la democracia verdadera en cada país del mundo, no acabaríamos nunca, quizá porque tendríamos que empezar por implantarla en la propia Europa partitocrática. Pero sí podemos mandar un mensaje muy claro a quienes cruzan una línea roja, que por suerte no son tantos: no vamos a volver a permitir masacres.
Y eso es lo que ha sucedido en Libia. No estamos hablando de una respuesta violenta a una insurrección. Eso sucedió en Túnez, en Egipto, y está sucediendo en Siria. Gente que protesta, un régimen que reprime. Ya les juzgará su pueblo. La diferencia en Libia es que la represión no pretendía aplacar las protestas, pretendía castigar a todo el pueblo. Si yo me alzo, sé que me arriesgo a que me pegues un tiro, pero lo que escapa a toda lógica es que le pegues un tiro a mi vecino porque yo me he alzado en contra tuya. Y es lo que hacía Gadafi. Hasta las leyes de la guerra prohiben ese comportamiento en pleno conflicto bélico, cómo no va a perseguirse en tiempos de paz. Porque cuando Gadafi empezó a bombardear, lo de Libia aún no era una guerra civil, era solamente un alzamiento parcial, como el de Túnez o Egipto.
Esa diferencia es la que convierte la de Libia en una intervención humanitaria, como lo fue Kosovo, como lo fue Bosnia. Si no hubo una intervención más clara en Ruanda, en Sudán o en Congo, dirijamos bien las culpas, porque no fueron las potencias occidentales las que vetaron una acción más clara de la comunidad internacional allí. Fueron los chinos, o los rusos, o ambos. La resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es profundamente distinta de la 1441 que utilizó Estados Unidos para atacar Irak. La primera diferencia es la verdadera naturaleza humanitaria. La segunda, una autorización expresa de las Naciones Unidas para impedir que Gadafi siga asesinando a civiles inocentes por el solo placer de verles morir y de aterrorizar al resto. Basta ya de Nerones. En lugar de ver conspiraciones estadounidenses en todas partes deberíamos alegrarnos de que por fin las Naciones Unidas hayan sido capaces de decidir aunque sólo sea una vez que no van a ver cómo otro tirano mata a gente y no hacer nada para evitarlo.
Y si luego resulta que son integristas islámicos, pues que lo sean. Sinceramente creo que de vez en cuando hemos de ser realmente capaces de diferenciar partes. Les toca a los servicios de inteligencia de los Estados y a sus Ministerios de Exteriores asegurarse de que cuando caiga Gadafi se instaura una democracia de verdad, un buen Estado de Derecho. Pero para llegar a ese debate primero tenemos que proteger a los que están siendo asesinados. No voy a ser yo tan cínico de verles morir y no inquietarme porque quien muere resulta ser un integrista. Por encima de todo, es una persona. Una cosa es que un "siervo de Al-Qaeda" muera en un enfrentamiento con nosotros mientras trata de atacarnos y nosotros de protegernos. Otra cosa es que veamos morir a gente y no hagamos nada porque presuntamente podrían pertenecer a Al-Qaeda y quizás, tal vez y a lo mejor nos atacarían si les dejáramos vivir. Demasiado condicional cuando lo que hay en juego es una vida humana.
Y en todo caso, creo que todos preferiríamos vivir bajo una autocracia como la saudita, a morir bajo las bombas gadafistas. Al menos, cuando estás en la cárcel te queda la esperanza de ser libre...

miércoles, 23 de marzo de 2011

La guerra contra Libia


Ayer en el Congreso, Llamazares dijo verdades como puños al anunciar que votaría NO al ataque contra Libia. Y es que las razones que nos dan para justificar la intervención no tienen ni siquiera un asomo de validez. ¿Que Gadaffi está atacando a la población civil? Si, es cierto pero no hay que olvidar que los rebeldes pretendían quitarle el poder y no precisamente de forma pacífica. No estoy justificando la actitud de Gadaffi ni mucho menos pero era de esperar una cierta reacción de quien ha detentado el poder despóticamente durante tantos años y ahora ve el peligro de su remoción.
Pero ¿sabemos a ciencia cierta quién mueve los hilos de esa revolución? ¿No serán acaso integristas islámicos en la sombra los que manejan a su antojo a ciertos personajes que son los que dan la cara? Porque puede ocurrir como en Irán, que EEUU se empeñó en derrocar al Sha y entronizó a Jomeini y con éste las cosas empeoraron bastante.
Además, si fuera por proteger los derechos humanos de la población civil y quitarles de encima al tirano, tendríamos que invadir más de medio planeta. ¿Por qué la OTAN no invade Arabia Saudí cuando todos sabemos que allí a un ladrón aun se le corta la mano como en la Edad Media o a un gay se le ahorca? ¿Respetan los derechos humanos? Pues no, y no le invadimos y derrocamos a su monarca. ¿Se respetan los derechos humanos en Etiopía, Uganda, Guinea, Benín, Liberia, Sierra Leona, Malaui, Eritrea...? Rotundamente no. El dictador de turno se queda con el dinero de las exportaciones de materias primas de su país (países que suelen ser riquísimos en recursos naturales) y condena al hambre y a la miseria a sus súbditos. . Y después les cerramos nuestras fronteras a los que huyen de la hambruna y los llamamos ilegales. ¿Es más decente esto que echarles bombas? Pues no sé qué decirles, yo preferiría una muerte rápida por efecto de un obús o de un misil que una muerte por inanición con un periodo prolongado de tiempo para tener tiempo de pensar en lo que me están haciendo
¿Intervenimos al menos las cuentas corrientes del tirano en Suiza, Islas Caimán, Gibraltar u otro país similar para forzarlo a su abandono del poder? No, ni eso hacemos. Y ¿por qué no lo hacemos? Porque a esos reyezuelos o presidentillos los tenemos domesticados: nos dan sus recursos naturales, todos los que necesitamos los occidentales a un precio muy competitivo y nosotros le pagamos en dólares que ingresamos directamente en su cuenta bancaria particular. Gadaffi amenazó con cortes de suministro de petróleo y con estropear todas las instalaciones para que los rebeldes no pudieran lucrarse de ellas. ¿Nosotros nos preocupamos por el bienestar de los rebeldes? No, nos preocupamos por nosotros mismos porque la sola revuelta ha tenido como consecuencia un incremento de los precios del crudo y si la cosa sigue así y baja la exportación nos quedaremos sin combustible para hacer funcionar nuestras fábricas (el país que las tenga porque España se está quedando sin ellas gracias a la política industrial de los gobiernos sucesivos que ha tenido desde hace muuuuuuchos años). Y eso sí que no podemos consentirlo.
Nosotros hemos acabado con nuestros bosques en pos de una industrialización salvaje y dañina que no respeta el medio ambiente sin pensar que cuando falte el aire y la tierra tenga como atmósfera un gas irrespirable, el dinero, los billetes no nos ayudarán a respirar mejor. Pero no solo hemos hecho eso sino que, además, pretendemos que países como Brasil, Colombia, Bolivia... aguanten la declaración de la Amazonia como zona de reserva mundial en la que no se pueda talar nada sin el consenso de la ONU, que es tanto como decir de EEUU. Es necesario que nos hace falta un pulmón como ese para poder sobrevivir, pero en lugar de imponerles a naciones que tienen un nivel de pobreza entre su población mucho mayor que el nuestro ¿por qué no dictamos leyes que obliguen a recuperar zonas de nuestros propios países? Si España en tiempo de los romanos, como nos dijo Estrabón tenía tantos bosques que una ardilla podía pasar de rama en rama desde Tarifa a los Pirineos, ¿por qué no tratamos de recuperarlos? Tenemos los Monegros, Almería... y muchas otras zonas desertizadas y podríamos comenzar por ahí en lugar de querer imponerles a otros países que no hagan como hemos hecho nosotros.
Y aquí quería llegar yo, a la hipocresía que preside nuestras relaciones personales y las de política nacional e internacional. La guerra es buena para todos menos para quien la sufre. Con ella se lucran muchas personas y naciones. Estoy seguro que atacamos a Gadaffi por un lado y por otro, por la puerta de servicio, le vendemos armas a él y a sus oponentes para que se puedan matar mejor. Los militares son los primeros beneficiados de estas guerras que armamos sin ninguna justificación en cualquier lugar apartado de nuestras poltronas, léase Vietnam, Corea, Afganistán, Irak, Libia o lo que se quiera. ¿Saben Vds. lo que cobra un guardia civil raso destinado en España y uno que va a una de estas guerretas? Pues en las guerretas sobrepasa cinco veces su sueldo en España. Consecuencia: hay bofetadas por estos destinos. ¿Por qué va la Guardia Civil cuyos cometidos no son ni mucho menos militares aunque sea un cuerpo sometido a disciplina militar? Porque ellos mismos lo han pedido dado el engrosamiento de haberes que consiguen.
Y esa hipocresía me molesta especialmente cuando emana de nuestros políticos. Zapatero que primero se opuso a la guerra de Irak (yo también), después envió tropas a Afganistán y ahora, desde el primer momento, se pone de parte de EEUU para ir a derrocar un presidente que maltrata a sus nacionales. Y nos lo vende diciendo que va a proteger derechos humanos. Pues vaya, el pueblo de Libia será protegido a cañonazos y los muertos volverán a ser “daños colaterales” y, desde luego, teniendo amigos como estos no le hacen falta enemigos.
Y lo peor de todo es que nuestro gobierno no ha venido de otra galaxia sino que ha nacido de nuestro pueblo y nos representa, no solo porque son parlamentarios, sino porque refleja lo que somos. Su manera de hacer, me da igual que gobierne el PP como en la Comunidad Valenciana, que el PSOE a nivel estatal, está siendo tolerada por nosotros y, como siempre, tendremos lo que nos merecemos. El PP volverá a ganar por mayoría absoluta en las autonómicas y, a lo peor, hasta gana en las nacionales. Bueno, no ganarán, perderán los del PSOE que no es lo mismo.
Señores ¿cuándo estaremos en condiciones de exigir a nuestros políticos la honradez de la mujer del césar, que no solo tiene que ser honrada sino, además, parecerlo? ¿Cuándo seremos nosotros tan honestos que no toleraremos la rapiña, la inoperancia, la estulticia y el desprecio de quien nos manda porque nosotros le hemos elegido?
Yo animo desde aquí a toda la población para que en las próximas elecciones haga un examen de conciencia política y vea cuál es el candidato de su agrado y, si no lo hay, que no vote al “mal menor” sino que deje su papeleta en blanco. Si conseguimos una amplia mayoría de votos en blanco nuestros políticos entenderán que queremos democracia pero real, no prostituida como la que tenemos ahora. Hay que votar, sí, pero por favor voten en conciencia. Y en estos momentos, creo que ninguno de los dos partidos mayoritarios se lo merece, unos por unas cosas y otros por otras, pero ninguno de los dos es digno de nuestro voto.

lunes, 14 de marzo de 2011

De ilusión también se vive


            Me estoy mirando en el espejo. De cara, de perfil, de tres cuartos, mi tipo, la ropa que llevo, las piernas con medias finas, el zapato con un pequeño tacón... la verdad es que, a mi edad –que no es que sea mucha, por supuesto- estoy muy bien... y, por eso pienso yo que se enamoran de mí.
            Y es que los hombres me miran, se insinúan, me regalan piropos... pero todo de forma fina, elegante, para que yo me entienda pero no lo vean los demás, de forma sibilina.
            Ahora mismo vengo del Banco. El empleado que me atendía, a punto de jubilarse, no paraba de mirarme mientras hacía sus papelotes para que yo pudiera cobrar mi pensión, y me he dado cuenta, claro, de que me estaba tirando los tejos de una forma muy discreta, como para que no se percatara nadie: me ha llamado Doña Mar, cuando sabe perfectamente que me llamo Lola. Diáfano que quería llamar mi atención. Pero es lo que yo digo ¿me conviene? porque claro, un bancario tampoco cobrará mucho y aunque el hombre estaba bien y era más joven que yo, hay que fijarse bien en la cuestión crematística. Y no, tengo que decirle que no siga porque si dejo que la bola de nieve ruede hacia abajo se agrandará y el pobre hombre sufrirá un desengaño. No le quiero dar achares; haré como siempre, le enviaré una carta:
            “Mi querido amigo: Es Vd. muy amable y muy simpática, además de estar de buen ver. Lo siento mucho porque he comprobado que le intereso. Ya sé que estoy muy bien y que eso atrae a los hombres –a casi todos les gustan un poco gorditas y que sean más bajitas que ellos; esto no se lo voy a poner en la carta pero es cierto- pero no quiero que se haga falsas expectativas conmigo. ¡Esos ojitos que me ponía cuando estábamos haciendo lo de mi pensión de jubilación, que ya hace cinco años que la cobro por ese banco, me dijeron mucho! Aunque más me dijo que me llamar Mar. Mar. Lo entendí enseguida. Me estaba pidiendo una cita para ir al puerto a ver el mar. Y sí, me encantaría, pero no puedo hacerle esta jugarreta; dejarle que se enamore más para luego echarme atrás. Olvídeme, es lo mejor que puede hacer. Y cuando vuelva yo por el Banco haga como que no ha pasado nada entre nosotros. Será mucho menos doloroso.”
            Sí, eso haré, le voy a escribir la carta. Voy por mis gafas porque como soy miope, si no las llevo no sé ni dónde está el boli y el papel. Y luego, cuando la tenga redactada, la copiaré ya sin tachones en un papel rosa perfumado, de los que guardo de cuando era casi una niña e iré a llevársela. Me pondré la peluca rubia – la verdad es que es un gozo esto de tener el pelo un poco ralo porque no me preocupo de ir a la peluquería y la peluca como es sintética la puedo meter en la lavadora- que para estas cosas va mejor y le deslizaré en su mesa el sobre con una sonrisa cómplice.
            ¿O no le digo nada y voy a decirle que sí, que vamos, que lo que él quiera...? 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Inmigrantes, policía, estadísticas y políticos

El caso es que, a pesar de todos los despropósitos que nos rodean, muchas veces encontramos personas buenas que hacen su labor calladamente, sin presumir, sin estridencias electoralistas, sin esperar a cambio más que un reducido salario –porque lo necesitan para sobrevivir- o incluso sin eso, sin esperar nada a cambio.

Ayer acompañé, en calidad de Abogado –estatus que no tengo puesto que no estoy colegiado- a un grupo de tres personas de raza negra y dos voluntarios de Cáritas al Departamento de Extranjería de una Comisaría de Policía, donde habían sido citados –los negros- por haber sido sorprendidos en España sin disponer del preceptivo permiso de residencia.

Los chicos estaban un poco asustados. Los tres llevaban más de cinco años en nuestro país sin haber conseguido su legalización. Es decir eran ilegales. ¿Puede ser ilegal una persona? Estos inmigrantes me recuerdan a los hijos ilegítimos de antes de la reforma de la filiación en el Código Civil. ¿Puede ser un recién nacido ilegítimo? A estos se los llamaba hijos naturales ¿Es que acaso los otros eran hijos artificiales?

A pesar de llevar tanto tiempo en nuestro país no hablaban bien nuestro idioma y sentían sobre sí el peso de la posible orden de expulsión.

El zaguán de la Comisaría, de un pueblo grande de mi provincia, estaba bien. El suelo de mármol y bajo la escalera unas sillas de plástico, dignas, hacían de sala de espera. Allí nos sentamos hasta que una funcionaria –ignoro si era subinspectora o administrativa- bajó pidiendo los papeles. Me llamó la atención enseguida: era una mujer delgada, elegante, joven y guapa, con unos ojos no sé si grises o azules pero profundos y de mirar claro. Rápidamente nos tranquilizó: No pasa nada, solo os vamos a poner una multa de 500 euros. Es lo mínimo que podemos hacer. No hay detención, solo la multa.

Al subir para realizar los trámites, el chico pedía que lo citaran en otra población, grande también, donde vivía porque ir hasta allí le costaba un dinero que no tenía. Le explicaron que no podía ser, que ellos se limitaban a cumplir la ley y era lo mínimo que podían hacer: ponerle una multa de 500 euros.

-       -   Es que no tengo dinero y yo no puedo pedir un préstamo porque no tengo con qué pagarlo.

El pequeño despacho donde nos atendían era gris a pesar de tener un gran ventanal por el que entraba toda la luz del mundo. Las paredes con rozaduras, los muebles ajados y feos: cuatro taquillas que debían de ser para que los propios funcionarios dejaran sus cosas, un armario de otro color, una estantería con un batiburrillo de papeles y guías telefónicas, un archivador bajo; todos los muebles metálicos, de diferentes colores. Y encima de todas las cosas, cajas de cartón, un cactus en una maceta, un casco de motorista, un equipo de música ajado, cajas de zapatos, bolsas... En el suelo, un barullo de cables. No había suciedad, había mal gusto y desorden. Hasta las cinco sillas eran diferentes unas de otras. Tres iguales y bastante nuevas, las otras dos –las de los funcionarios- diferentes y viejas. Las paredes llenas de papeles, mapas, una foto de Mortadelo en moto vestido de policía, calendarios... pegados con chinchetas.

Allí se evidenciaba la falta de medios con la que trabaja nuestra policía. Lo único que en el despacho destacaba era un ordenador con el que le iban poniendo la multa al chico. ¡Qué contraste, Dios mío, con el lujo que disfrutan nuestros políticos! Los coches oficiales, los despachos de “lo quiero nuevo todo que esto no me gusta”, los muebles de diseño (por cierto ¿no hay que diseñarlo todo antes de fabricarlo?) carísimos, los regalos que se quedan sin un pequeño rubor en las mejillas. La noche antes, en un programa de televisión cañero donde los haya, salía Ana Botella yendo a la peluquería, acompañada de cuatro guardaespaldas ¡con tres coches oficiales! El despilfarro en teléfonos móviles para llamar incluso a líneas eróticas, las horas extras pagadas a los conductores de los coches oficiales de los políticos porque los utilizan también para sus cosas privadas... Y la policía sin tener suficiente presupuesto para poder trabajar en unas condiciones dignas. No solo eso, la Guardia Civil no dispone de dinero para papel autocopiativo y en muchas diligencias que hacen usan papel carbón de calco (¿se acuerdan de él? parece algo del pasado pero está ahí), y la Policía Nacional cuando citó a los cuatro chicos negros solo les dio citación a dos porque no disponían de más papel para ello. La citación era una fotocopia de una fotocopia (y así sucesivamente) en la que en el recibí alguien había puesto: “Recibí, El esposo de la interesada”, convirtiendo la citación en algo un poco ininteligible (las citaciones se habían dado a dos hombres) porque hacía ya mucho tiempo que alguien tuvo que dar una citación al esposo de la persona a quien iba dirigida. Y como ya no quedaban más citaciones originales tuvieron que utilizar ese modelo para seguir teniendo material.

¿Es justo que existan esas diferencias? No he visto ninguna empresa privada en la que, en un despacho se trabaje en esas condiciones. Ninguna. Es más, los cables en el suelo, hechos un barullo, habrían propiciado una buena multa por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social por no cumplir las normas de protección de la salud laboral de sus trabajadores. Al ser funcionarios, no pasa nada.

¿Y lo de la multa? Multar a cuatro personas que, por no disponer de trabajo, no pueden regularizar su situación en España y no tienen dinero, es echar agua en un balde con un agujero en el fondo. Los policías trabajan, hacen lo que deben de hacer, la multa se pone, consta en las estadísticas pero nadie la va a pagar porque el sujeto pasivo no tiene dinero y la falta de ingreso no tiene ninguna repercusión ni en un posible expediente de expulsión ni en el de la regularización si consiguen una oferta de empleo cabal. ¿A qué juegan nuestras autoridades? ¿No saben que multar a un indigente es hacer trabajo en balde? Solo en el caso de que una de estas personas consiga un trabajo, y que ellos se enteren (lo cual es bastante improbable), una orden de embargo les irá detrayendo del salario una pequeña parte para pagarla. Pero, eso sí, Rubalcaba –o quien le sustituya- podrá salir en la tele diciendo: “El montante de las multas impuestas inmigrantes ha ascendido a XXX €” y será verdad. La noticia, así dicha, no asegura que se haya cobrado nada aunque a los que la escuchamos nos dé la impresión de que así ha sido. No, de esas multas solo se cobra una pequeña parte que no compensa ni lo que vale el trabajo de los policías que han intervenido. Esos policías, que podían estar investigando y deteniendo verdaderos delincuentes –de los que no andamos escasos precisamente- estaban allí haciendo papeles que eran de la misma utilidad que un cuadro para un ciego.

Que se lo quiten de la cabeza: mientras existan en el mundo unas diferencias económicas y sociales tan abismales entre unos países y otros, seguirá existiendo la inmigración, legal o ilegal. Es algo legítimo, por muy penado que esté, que una persona quiera alcanzar una vida más digna. Por otra parte, si ya los tenemos aquí y no les proveemos de un permiso de trabajo, siquiera sea provisional, les cortamos la vía honrada de ganarse la vida y solo les dejamos la delincuencia. Menos mal que, como he dicho al comenzar, hay buenas personas en todas partes, y la mayoría de esos inmigrantes, a pesar de las dificultades de su vida, no delinquen nunca, trabajan siendo explotados por empresarios sin escrúpulos o en trabajos muy marginales, a veces porque el empresario también es una buena persona pero no puede hacer más.

Ah, y otra cosa, la Administración llama a un Abogado de oficio –yo ya dije que no lo soy y, por lo tanto, no servía, me limité a acompañar- para que le recurriera la multa. Siendo un trámite administrativo para el que no se necesita –necesariamente- abogado, la administración paga uno para los inmigrantes y, sin embargo, no lo hace para los españoles ¿por qué esa diferencia?

Hay muchas cosas que no se entienden...

lunes, 7 de marzo de 2011

Las revueltas árabes


Me gustaría saber qué es exactamente lo que quiero comentar hoy y no sé por dónde comenzar. El panorama mundial es tan lúgubre que, cada vez que lo pienso, me echo a temblar.
Un mundo dividido siempre en dos facciones, una de las cuales domina y la otra sufre. 

Hemos asistido estos días a revoluciones en países árabes; un día empezó en Túnez y como si explotaran por simpatía luego han surgido en los otros países de alrededor. No sé qué pasará en Libia. Si Gadaffi vuelve a imponerse, los muertos se contarán por miles. Si pierde, él y toda su familia, y alguien más también, pasarán a mejor vida.

Los medios de comunicación nos están vendiendo todas estas revueltas como el grito del anhelo de libertad y democracia del pueblo llano. Yo, pesimista como siempre, no me lo acabo de creer. Qué raro me parece que todos los países, como una bomba de racimo hayan ido explotando de forma escalonada. Parece que si la cosa iba bien en uno se hacían el ánimo en otro y así sucesivamente.

Quizá se convoquen elecciones libres y gane quien mejor sepa marear la perdiz, como siempre. Pero ¿no estarán detrás de estas revueltas los islamistas más conservadores que, vestidos de piel de cordero se presentan como libertadores para luego someter al pueblo a una dictadura religiosa? Porque el pueblo es fácil de manipular, eso lo vemos todos los días. No sería la primera vez. No olvidemos que Hitler subió al poder como resultado de unas elecciones en las que su partido fue el que más escaños obtuvo aunque no llegó ni de lejos a la mayoría absoluta, y luego pasó lo que pasó.

Francamente, creo que las revoluciones acaecidas han sido previamente planeadas y se han ido haciendo pruebas. Se comenzó por Túnez el país en el que sabían que iban a tener una menor feroz oposición por parte del gobierno. Si eso salía bien... seguirían. Es difícil de creer que esto sea algo espontáneo que ha ido prendiendo en los demás estados.

Que Dios nos pille confesados si lo que temo ocurre porque vamos a tener el Mediterráneo llena de fanáticos religiosos con los que no cabe diálogo alguno. Y ojalá me equivoque.

Porque nosotros, los llamados países ricos –entre los que lamento desilusionarles ya no nos encontramos y tardaremos mucho tiempo en volver si es que lo hacemos algún día- estamos dejando que pasen las cosas y lo único que se nos ha ocurrido es venderles armas a todos los bandos (el negocio es el negocio) para que se maten más a gusto, encarecer el petróleo (para que ganen más las petroleras, que nunca benefician a los naturales de los países donde operan sino a las grandes potencias) y que suban los alimentos (que les proporcionamos en una gran parte nosotros también, es decir especulamos). A las grandes potencias les ha venido muy bien todo esto: harán tres suculentos negocios: armas, petróleo y alimentos. Si la población pasa hambre o son masacrados por un Gadaffi enfadado y triunfante, ya les da igual: entonces se aplica la política de la no injerencia, salvo que afecte a los intereses económicos. Entonces se interviene. Los demás países, los que poco podemos hacer, ni siquiera dejamos constancia de que no estamos conformes. Pero, claro, es que nosotros en la medida que podemos hacemos lo mismo –somos proveedores de armas de muchos países en guerra constante e igual se las vendemos a un bando que a otro- y lo demás no nos interesa porque pasa lejos.

Y si en el interior somos tan permisivos con la honorabilidad –o mejor dicho, la falta de honorabilidad- de nuestros políticos, ¿por qué nos iba a importar lo que pase unos kilómetros más allá?